Los británicos le aprietan más el cuello a Brasil

24 de julio de 2013

24 de julio — El ministro de Finanzas de Brasil, Guido Mantega canceló a último momento su participación en la reunión de los ministros de finanzas del Grupo de los 20 la semana pasada en Moscú, según se informa debido a que se tuvo que recortar urgentemente el déficit en el presupuesto federal como lo exigían los "mercados internacionales", es decir, Londres.

El gobierno de la Presidenta Dilma Rouseff está pasando apuros ante el estallido de la burbuja financiera global, que había creado una apariencia de "progreso" económico en Brasil. El ingreso de dinero caliente para el "acarreos de fondos" globales de lo que había vivido Brasil en los últimos años, está llegando a su fin, en la medida en que el ligero aumento de las tasas del Tesoro de Estados Unidos arruinó el juego de los especuladores de tomar dinero barato de la Reserva Federal de Estados Unidos e invertirlo en los bonos gubernamentales con altas tasas de interés de países en el sector en desarrollo, como Brasil. Por lo tanto, la moneda de Brasil (el real) se ha devaluado 8% desde principios de año a la fecha.

Londres está usando la consecuente crisis para presionar para que haya un cambio de gobierno, que le abra el camino a la dictadura monetarista de línea dura que están pidiendo el Banco de Pagos Internacionales, JPMorgan y demás. En junio, el escuadrón de la muerte de Londres y Wall Street, Standard & Poors, le bajó la calificación a la deuda nacional de Brasil, e indicó que solo reducciones drásticas en el presupuesto del gobierno podrían complacerlos para elevar de nuevo las calificaciones de Brasil.

El director de la Federación Mundial de Fútbol (FIFA) Joseph Blatter se unió a este juego de Londres esta semana, amenazando al gobierno brasileño con que, o garantizan que no haya ninguna protesta durante la Copa Mundial del 2014 en Brasil, o la Copa Mundial —en la que Brasil ha invertido miles de millones de dólares, así como su prestigio nacional— se va a ir de Brasil a alguna otra parte. Blatter le dijo el 17 de julio a la agencia de noticias alemana DPA que discutirá el asunto de nuevo con la Presidenta brasileña Dilma Rousseff en septiembre, pero el gobierno y el Congreso tienen que asegurar que "no vayan a suceder de nuevo" el tipo de protestas masivas que denunciaron los juegos de la Copa Confederación en junio pasado en Brasil. "Aunque las protestas, si son pacíficas, son parte de la democracia y por lo tanto se tienen que aceptar... estamos convencidos de que el gobierno, y especialmente la Presidenta, van a encontrar las palabras y las acciones para evitar que se repita" sentenció.

En vez de responder con una política de crédito nacional y una Glass-Steagall para defender su economía interna, el gobierno insiste en jugar este juego según las reglas británicas: Elevó de nuevo las tasas de interés hasta un 9% y levantó el embargo de control de capitales para tentar a los capitales a que regresen de nuevo y está preparando la reducción del presupuesto, como se lo exigen. Cómo va a poder hacer esto y cumplir con la promesa que le hizo a los brasileños de aumentar los gastos en salud, educación y transporte público, después de la ola de protestas masivas de junio, es un dilema.