Plantean la Glass-Steagall en la audiencia sobre control de bienes básicos por parte de Wall Street

24 de julio de 2013

24 de julio de 2013 — Los grandes parásitos de Wall Street, entre ellos JP Morgan y Goldman Sachs, han estado involucrados en la comercialización física de bienes básicos y materas primas así como en operaciones comerciales de grandes corporaciones, como empresas de energía, para poder inflar sus finanzas a costa del resto de nosotros. Esta situación es similar a la que existió entre más o menos 1890, hasta que se aprobaron las regulaciones del Nuevo Trato, como consecuencia de la Gran Depresión de los 1930. Sin embargo, ahora están desmanteladas las estructuras reguladoras, empezando con la aprobación de la Ley de Modernización de los Servicios Financieros Gramm-Leach-Bliley, que reemplazó a la Glass-Steagall y que le abrió las compuertas a estas firmas de Wall Street para que tomaran de nuevo control sobre grandes porciones de la economía estadounidense para su sola ganancia.

Todo esto fue el tema de una audiencia hoy en la mañana con poca asistencia, presidida por el senador Sherrod Brown (demócrata de Ohio) de la Comisión Bancaria del Senado.

El tema oficial de la audiencia era "Examinando las compañías financieras tenedoras: ¿Deben los bancos controlar las plantas de energía?" La respuesta de "no" la presentaron dos de los testigos en tanto que un tercero trató de argumentar que los bancos vienen haciendo este tipo de cosas desde los tiempos del Antiguo Egipto, así que no hay nada inusual en que lo hagan ahora; y el cuarto, Saule Omarova, profesora de derecho en la Universidad de Carolina del Sur, dijo que existen mayores riesgos si los bancos se involucran en dichas actividades, pero que no hay datos que posibiliten llegar a una conclusión. Hay una gran necesidad de arrojar más luz sobre estas actividades, dijo.

Omarova fue la única de los cuatro testigos que suscribió el retorno de la Glass-Steagall cuando le preguntaron sobre la legislación pendiente presentada por la senadora Elizabeth Warren (demócrata de Massachusetts). Omarova le dijo a Warren que ella pensaba que el proyecto de ley propuesto "es un movimiento potencial en la dirección correcta", aunque pudiera no resolver cabalmente el problema que era el tema de la audiencia. Sugirió ampliarla para que incluyera el tratamiento de las actividades comerciales y de bienes básicos de los bancos. Warren respondió que la Glass-Steagall no es más que una herramienta en una caja de herramientas. No resuelve todos los problemas, aunque es un movimiento en la dirección correcta y ayudaría a desenredar el lío en el que estamos metidos ahora.

Omarova, quien le recordó a Warren que "usted ha escrito sobre cómo los reguladores socavaron la Glass-Steagall durante los 1980", parecía aquí que no entendía bien el mandato de la Glass-Steagall. De hecho, es un caso claro como el agua: la Ley Glass-Steagall de 1933 sí prohibió las actividades de los bancos comerciales o sociedades tenedoras en "inversiones bancarias mercantiles" en bienes físicos e infraestructura, y explícitamente esto está prohibido en los tres proyectos de ley actuales, la HR129, S985 y S1282.

Las posibilidades de participar en los salvajes juegos del mercado y la especulación son actualmente sujetos a multas, como en el caso de Barclays y JPMorgan, mayores a las impuestas por la manipulación fraudulenta de la tasa LIBOR. De repente la Reserva Federal ha "reconsiderado" públicamente los permisos que le dio a los grandes bancos entre 1998 y 2003 para involucrarse en estos delitos, debido a la amenaza de la Glass-Steagall; y cuatro de los patrocinadores de la HR129 en la Cámara de Representantes están exigiendo esto en la carta que le enviaron a la Reserva Federal el 27 de junio.

Otro testigo, Timothy Weiner, Gerente general de riesgos globales de bienes básicos y metales de la cervecera MillerCoors LLC, describió ante la comisión cómo el control que tiene Goldman Sachs sobre los inventarios de aluminio (irónicamente en Michigan) eleva los costos para los productores de cervezas. El sistema, operado bajo las normas de la Bolsa de Metales de Londres, le da incentivos a los productores de aluminio para que dejen sus productos en los centros de almacenamiento. Esto provoca dos cosas. Le permite a Goldman Sachs elevar los precios al reducir la oferta y por el otro recaudan miles de millones de dólares en rentas de los almacenes. Cuando MillerCoors ordena y paga el aluminio para las latas de cerveza, le toma entre 12 y 18 meses la entrega física del material. Weiner dijo que esto le ha costado a su compañía millones de dólares y evita que la compañía pueda invertir en innovaciones o en nuevos productos.

vínculos:

[1] http://www.banking.senate.gov/public/index.cfm?FuseAction=Hearings.Hearing&Hearing_ID=cca72cb5-a8fd-427a-978a-a51140a75cb0