El "prototipo Detroit" y el "prototipo Chipre": el cuento de dos ciudades

24 de julio de 2013

 

24 de julio de 2013 — El alcalde de Detroit, David Bing, dijo el domingo lo que todos, excepto los tarados, ya saben: que Detroit no es más que el principio de una ola planeada de quiebras por todo el país.

"Nosotros no somos la única ciudad que va a pasar por las dificultades por las que estamos pasando. Hay más de cien ciudades urbanas que tienen los mismos problemas que tenemos nosotros. Nosotros pudiéramos ser los primeros, somos los más grandes, pero absolutamente no vamos a ser los últimos". Agregó que "he recibido un gran apoyo de este gobierno" aunque todavía no se ha dicho ni una sola palabra de un rescate federal para Detroit.

De hecho el "prototipo Detroit" para sacrificar a las ciudades y estados estadounidenses es esencialmente idéntico en todo al "prototipo Chipre" para Europa, como nosotros lo denunciamos desde el momento en que se anunció a mediados de junio la presentación de la quiebra. Detroit y Nicosia podrían en realidad ser consideradas ciudades hermanas. Y en este cuento de dos ciudades, ha sido el mejor de los tiempos (para los bancos) y el peor de los tiempos (para la gente). En el caso de Chipre, con el fin de reestructurar y mantener el servicio de los 15,400 millones de euros ($20,300 millones de dólares) en deuda pública que le debe a sus acreedores bancarios, robaron descaradamente el 60% de los depósitos de la población. Como resultado de esto, el desempleo se ha disparado, mientras se reducen también los servicios de salud y educación y así sucesivamente.

En el caso de Detroit, se están "reestructurando" $18,000 millones de dólares en deuda, reconociéndoles a los bancos depredadores que fueron los que causaron en primer lugar este lío, 80 centavos por cada dólares y a otros titulares de bonos y fondos de pensiones unos cuantos centavos por cada dólar. Y hemos venido documentado la devastación que está ocurriendo en la economía física de Detroit, para garantizar ese arreglo.

En pocas palabras, pusieron a los bancos en soporte de vida en tanto que someten a la población a soporte de muerte.