LaRouche advirtió en el 2005 sobre la suerte de Detroit

26 de julio de 2013

26 de julio de 2013 — El asalto genocida en contra de lo que queda de la población de la otrora gran ciudad industrial de Detroit fue totalmente pronosticado por Lyndon LaRouche en abril del 2005, en el momento en que el gobierno de Bush y gente de la ralea de Felix Rohatyn estaban destrozando los remanentes del sector de diseño de máquinas herramienta de Estados Unidos. LaRouche no solo describió detalladamente el genocidio que se cernía sobre Detroit, sino que presentó una alternativa a fondo a los planes del gobierno de Bush y los fascistas de Wall Street para destruir a Detroit y exigió acciones de emergencia de parte del Congreso de EU.

La omisión de la Cámara de Representantes y del Senado en llevar a cabo la Ley de Recuperación Económica del 2005 de LaRouche, junto con la derogación de la Ley Glass-Steagall en 1999, fueron actos conscientes de complicidad y genocidio, que el gobierno de Obama continúa con creces, hasta el día de hoy.

Por el 2005, mientras el gobierno de Bush instigado por Rohatyn y otros de los saqueadores de Wall Street, estaba desmantelando lo que quedara del sector automotriz estadounidense, LaRouche dió a conocer una advertencia pertinente que debería estarle resonando en los oídos a los congresistas actualmente:

"Si permitimos que se destruya la industria manufacturera automotriz estadounidense, Estados Unidos se va a convertir en una nación del Tercer Mundo, de la noche a la mañana. Las capacidades de diseño de máquinas herramienta de la nación, la mayor parte de las cuales está ligada a las compañías automotrices estadounidenses, va a desaparecer.

"La pérdida de empleos de ese segmento de diseño de máquinas herramienta en esa parte de la fuerza laboral, se multiplica varias veces en empleados que pierden su trabajo, sin ningún otro lugar a donde ir.

"La perdida de fábricas automotrices es un desastre económico, aproximándose a las proporciones de una ciudad fantasma, en lo que ya son pueblos, condados y ciudades enteras y hasta estados de la unión, altamente vulnerables, por muchas parte del país. Esto podría desencadenar un desplome en cadena mucho peor a la reacción tonta del presidente Hoover ante el crac de 1929".

LaRouche describió incluso con detalle la clave de la solución, que se elaboró después en forma de legislación lista para que el Congreso actuara de emergencia.

"Reducir las fábricas de producción automotriz y los salarios no es una alternativa sana" advirtió. "La respuesta es diversificar la línea de productos. La clave para cualquier enfoque cuerdo es aceptar la reducción en el número de autos producidos por los fabricantes de EU, y reemplazar ese trabajo inmediatamente con un viraje a otras categorías de productos tecnológicamente de alta calidad, que solo la capacidad de máquinas herramienta de la industria automotriz está calificada para diseñar y producir. Los miembros del Congreso de EU ya están enfocando su atención en los sistemas de transporte masivo tan urgentemente necesarios, la generación de energía y los sistemas de distribución, y otras necesidades urgentes de la nación. Estos no serían proyectos para crear empleos sino que son la producción nueva necesaria para evitar que Estados Unidos continúe desplomándose físicamente al nivel de las condiciones de Tercer Mundo, por toda parte de la nación.

"Es urgentemente necesario que actúen el gobierno federal de EU y otros, para evitar un desplome a todos los niveles no solo de la industria automotriz sino de los condados, pueblos, ciudades y estados y sus poblaciones, que van a ser arrastrados por la incapacidad de actuar ahora con las reformas necesarias para salvar a la industria cambiando a una nueva combinación de productos diseñados con máquinas herramienta de tecnología de punta".

La derogación de la Glass-Steagall, junto con el hecho de que no se peleó para salvar el sector de máquinas herramienta de Detroit y la región entera, son las dos razones principales de que Detroit enfrente ahora una total destrucción. El futuro de toda la nación depende ahora de una simple cuestión: ¿habrá suficientes miembros en el Congreso de EU con el suficiente coraje y honestidad como para darle marcha atrás a esta capitulación desastrosa ante Wall Street, aprobando de inmediato la legislación que tienen pendiente de votación ambas cámaras, para reinstaurar la Glass-Steagall?

Esta vez, deben estar dispuestos a enfrentar la oposición del sucesor de Bush, Obama, quien sigue las mismas políticas de Wall Street de destrozar el sector productivo y de oposición a la Glass-Steagall.

Con el restablecimiento de la Glass-Steagall este verano, el Congreso puede lanzar un flujo de crédito de largo plazo a bajas tasas de interés que retome el desafío que planteó LaRouche en el 2005. Todavía hasta la fecha, tenemos disponibles la suficiente cantidad de fuerza laboral calificada y las instalaciones fabriles vacantes como para lanzar una recuperación histórica. Detroit puede ser de nuevo el Arsenal de la Democracia, no con el propósito de derrotar el fascismo en los campos de batalla en Europa y en el Pacífico, sino para derrotar al fascismo de Wall Street, barriendo sus deudas de casino y restableciendo un sector bancario comercial que funcione que facilite la construcción de los grandes proyectos tan urgentes, como es la Alianza Hidráulica y Energética de Norte América (NAWAPA).