La ley Dodd-Frank, ¿es de Goldman Sachs?

25 de may de 2013

25 de mayo de 2013 — El portal electrónico "DealBook" especializada en asuntos financieros, que publica el New York Times, tiene un amplio informe que es todo un expediente judicial muy bien enfocado que documenta que empleados de los bancos de Wall Street y otros corredores de inversiones están escribiendo las normas con las que se implemntará la ley Dodd-Frank (la dizque reforma financiera de Obama para impedir la Glass-Steagall de Franklin Roosevelt) y también otros proyectos de ley adicionales para la Cámara de Representants, para implemente otras normas e la Dodd-Frank, y luego se las pasan a la Comisión de Servicios Financieros y a la Comisión de Agricultura para que las aprueben y de ahí al pleno de la Cámara. Las normas de Wall Street se están metiendo con el apoyo de demócratas y republicanos por igual, mientras que "acelera su campaña para influir, la industria financiera ha duplicado sus ya considerables dádivas a las causas políticas. Los legisladores que este mes respaldaron los proyectos de ley a favor de Wall Street recibieron el doble en contribuciones de las instituciones financieros en comparación con los que se opusieron a ellos".

Otro expediente se acumula por otro lado en la forma de un libro, Act of Congress, que documenta que la misma ley Dodd-Frank fue elaborada en un proceso controlado por Wall Street. DealBook muestra en su edición del viernes 24 que ese control es aún más obvio cuando se trata de los proyectos de ley que van a forjar las "normas" interminables de la Dodd-Frank, y que las van a seguir escribiendo de manera indefinida.

En todos los tres proyectos de ley que se denuncian, de lo que se trata es de proteger a los derivados financieros de cualquier regulación, pero al mismo tiempo colocarlos como prioridad para su garantía por parte de la Corporación Federal de Seguro a los Depósitos. Uno de esos proyectos de ley es el que denunció el representante Collin Peterson el 5 de abril en la Comisión de Agricultura como uno de los "grandes errores" del Congreso que "se nos va a regresar para cazarnos". Ese proyecto lo escribió casi en su totalidad un abogado corporativo, William Bopp, que representa a la Asociación de Corredores de Swaps, y lo copatrocinó el representante demócrata Jim Himes (Connecticut), un ex banquero de Goldman Sachs que encabeza el comité demócrata de recaudación de fondos. Al New York Times le filtraron emails que muestran precisamente como las palabras de Bopp se convierten en las normas de la Dodd-Frank. Bopp alega que todo fue "una avenencia. Todos en el Capitolio querían este proyecto"(!), le dijo al diario, "pero se querían asegurar de que no fuese objeto de abuso".

Otro de los proyectos de ley que igualmente trata de garantizar la "libertad para los $700 billones de dólares" en derivados financieros, y que también se metió a través de la Comisión de Servicios Financieros con apoyo bipartidista, lo escribió gente de Citigroup, "de acuerdo a los emails revisados por el New York Times. El proyecto va a eximir a enormes porciones del corretaje de [derivados] de la regulación". De las 85 líneas del proyecto, 70 las dictó directamente Citibank, y los miembros de la Cámara baja solo cambiaron los nombres en singular, a plural. El Times llamó a una persona del Citigroup quien explicó que no solo los banqueros estaban a favor de ese proyecto, sino que ¡también Bernanke!, el presidente de la Reserva Federal que supuestamente debe de regular las transacciones financieras.

Otro proyecto al que se refiere DealBook, también aprobado por la Comisión de Servicios Finacieros, lo escribió el banco Wells Fargo.

El portal también detalla como el jefe de los recaudadores de fondos de los demócratas de la Cámara Baja, Himes, y su segundo en esos menesteres, el representante de Nueva York, Joe Crowley, trabajaron hombro a hombro con Wall Street para enganchar a los demócratas en la campaña por el dinero de Wall Street, para cautivar a los demócratas nuevos en el Congreso y entregárselos a los banqueros Lloyd Blankfein (presidente de Goldman Sachs) y Jamie Dimon (presidente de JPMorgan Chase). El propio Himes es uno de los principales receptores de dinero de Wall Street, y no obstante que habla como Blankfein, dice que eso "¡eso es terrible, es repugnante, es un desperdicio y abre la posibilidad de que haya conflicto de intereses y de corrupción. Por desgracia, ese es el mundo en que vivimos" (¡Pobrecito, se le rompe el corazón a uno!).

Las actividades de Himes y Crowley para recaudar fondos para los demócratas consisten principalmente en organizar almuerzos con personajes de Wall Street que cuestan $25,000 el plato, hasta invitar a los demócratas nuevos en el Congreso para darles una gira por el edificio de Goldman Sachs para que se reúnan a platicar con Blankfein, o conseguirles una "charla informal" con Dimon.

Lyndon LaRouche comentó que eso es simple y llanamente traición a la Constitución de Estados Unidos, y esos funcionarios deben ser tratados como tales.