Discurso de Vladimir Putin sobre la identidad nacional y la civilización occidental

23 de septiembre de 2013

23 de septiembre de 2013 –- El pasado jueves 19 el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, sostuvo un diálogo con los participantes en el Club Valday de Discusión Internacional, entre quienes se encontraban ex funcionarios de gobierno europeos como Romano Prodi de Italia, Francois Fillon de Francia, y Volcker Ruehe de Alemania. Luego de la vigorosa diplomacia rusa para desactivar la crisis en torno a Siria durante las últimas dos semanas, Putin aprovechó la oportunidad para exponer su concepción sobre el papel de Rusia en el mundo hoy. La discusión tuvo varias referencias al célebre discurso de Putin en la Conferencia de Seguridad de Munich en 2007, en donde subrayó que no tiene ninguna hostilidad hacia Estados Unidos, citando de manera substancial en varias ocasiones a Franklin Roosevelt, pero que Rusia no va a ser el monigote de nadie en un mundo imperial liberal.

Durante el diálogo con los participantes del Club Valday hubo varios intercambios de broma que de hecho fueron muy en serio, como el que tuvo con el ex primer ministro francés, Fillon. Ahí, Putin dio una señal muy clara de que es muy probable que participe en las elecciones del 2018 para la reelección. Así que sus comentarios expresan una perspectiva de la política rusa para la próxima década hasta el 2024.

Algo que impresionó al público fueron los comentarios de Putin sobre los valores tradicionales de Rusia, su rechazo explícito a la actitud "políticamente correcta" y su crítica al mundo occidental porque están aplastando sus propios preceptos morales fundamentales: "Podemos ver como muchos de los países euroatlánticos rechazan realmente sus raíces, incluso los valores cristianos que constituyen los fundamentos de la civilización occidental. Niegan los principios morales y todas las identidades tradicionales: la identidad nacional, cultural, religiosa, y hasta sexual. Sin los valores que encarnan el cristianismo y otras religiones mundiales, sin las normas de moralidad que han tomado cuerpo en los milenios, la gente perderá inevitablemente su dignidad humana. Consideramos que es natural y correcto defender estos valores. Uno debe respetar el derecho de toda minoría a ser diferente, pero lo derechos de la mayoría no se deben poner en duda".

Putin describió la identidad nacional de Rusia y dijo que se encuentra ahora bajo ataque por las "presiones objetivas provenientes de la globalización", encima del derrumbe radical del Estado, en dos ocasiones durante el siglo 20 (en 1917 y en 1991). Esos acontecimientos le dieron "un golpe devastador a los códigos culturales y espirituales de nuestra nación; nos enfrentamos con el trastorno de las tradiciones y la consonancia de la historia, con la desmoralización de la sociedad, con una falta de confianza y de responsabilidad". Después de 1991, dijo, "la carencia de una idea nacional derivada de una identidad nacional favoreció al elemento cuasi colonial de la élite, los que estuvieron dispuestos a robar y a sacar el capital, y que no vinculan su futuro con el del país, el lugar en donde hicieron su dinero".

En la conclusión de la discusión, Putin respondió a una pregunta del fundador del Club Izborsk, el editor en jefe de la revista Zavtra, Alexander Prokhanov, quien preguntó si existía un gran proyecto llamado "Rusia". Putin dijo: "Rusia no es un proyecto, es un destino. Ya saben, es vida". Luego repasó las enormes carencias de infraestructura en el Lejano Oriente de Rusia y en otras partes, y la manera de cómo resolver ese problema.

Putin dijo desde el principio que la necesidad de adoptar "nuevas estrategias para preservar nuestra identidad en un mundo que cambia rápidamente... confronta prácticamente a todos los países y a todos los pueblos en una forma u otra: Rusos, europeos, chinos, americanos, las sociedades de prácticamente todos los países". Todos los países, agregó, "deben tener fortaleza militar, tecnológica y económica, pero no obstante lo principal que determinará el éxito es la calidad de los ciudadanos, la calidad de la sociedad, su fortaleza intelectual, espiritual y moral. Después de todo, en últimas, el crecimiento económico, la prosperidad y la influencia geopolítica son derivados de las condiciones de la sociedad. Dependen de si los ciudadanos de un determinado país se consideran una nación, hasta que punto se identifican con su historia, sus valores y tradiciones, y si están unidos por las metas y responsabilidades comunes. En este sentido, la cuestión de encontrar y fortalecer la identidad nacional es realmente lo fundamental para Rusia".

Luego de las palabras introductorias de Putin, el diálogo que siguió tuvo muchos elementos importantes. Criticó duramente a Israel por tener un arsenal de armas nucleares, y reiteró sus recientes declaraciones de que Siria obtuvo su arsenal de armas químicas en respuesta a ese hecho. También explicó el proceso que llevó a su artículo editorial en el diario New York Times la semana pasada. La transcripción de todo el diálogo se publicó en inglés en el portal electrónico del Kremlin. [1]