Debaten en Suiza la Glass-Steagall

5 de octubre de 2013

5 de octubre de 2013 — Un profesor austríaco, Karl Socher, y el escritor suizo, Gian Trepp, intervinieron en contra de los argumentos con los que el grupo de presión de los bancos salió para atacar la reciente iniciativa de separación de los bancos que aprobó el parlamento suizo.

El profesor Karl Socher de la Universidad de Innsbruck, escribió una carta que fue publicada en el periódico Neue Zürcher Zeitung, en la que se opone a los "tres argumentos en contra de una división forzada de los bancos grandes" que promueve el diario financiero suizo. Primero, es cierto que una separación de los bancos no va a evitar que ocurra en el futuro una crisis, pero sí que esas crisis sean fáciles de manejar, como por ejemplo, en el sector de bienes raíces. Segundo, no es difícil separar los negocios "buenos" de los "malos". Los negocios de depósitos se deben aislar, de modo que el sistema de pago esté protegido. Si se colapsa el sistema de pago, se pone en riesgo la economía. No son los políticos los que deben decidir qué cosa es cuál negocio; ellos simplemente tienen que establecer la separación "que demostró ser eficaz en el pasado, como por ejemplo, en la Ley Glass-Steagall de Estados Unidos". Entonces los expertos cumplirán con los requisitos. Tercero, el incremento del capital no es una alternativa a la separación de los bancos; por el contrario, el riesgo que tienen los depositantes se eleva con las inversiones bancarias.

Gian Trepp, quien es miembro independiente del grupo especial del partido Social Demócrata (SP) que impulsa la separación de los bancos, expuso la incompetencia general de la teoría económica para tratar con el problema de los [bancos] Demasiado Grandes para Quebrar, que afecta incluso a esos que están a favor de la separación. El grupo especial del SP está trabajando en un referéndum constitucional para la separación de los bancos, paralelamente a la iniciativa del Parlamento.

La alianza sobre esta cuestión entre el SP y el conservador Partido Popular Suizo (SVP, por sus siglas en alemán) "es solo lógica: ni los empresarios millonarios [Blocher], ni los pequeños contribuyentes quieren verse forzados a pagar las pérdidas de los especuladores en caso de que ocurra una crisis". Así, "era solo una cuestión de tiempo que se hicieran los contactos concretos entre las dos partes. Mientras tanto, este contacto llevó a que resultaran dos propuestas (casi) idénticas presentadas por el SP y por el SVP en el Consejo Nacional [la cámara baja del Parlamento]. Yo tomé parte en las conversaciones que le presidieron".

Ahora, la tranca está en el tribunal del Parlamento. "La mejor manera de excluir de nuestros costos futuros un nuevo rescate financiero, es hacer una separación legal, operacional y de capital, entre el elevado riesgo del banco de inversión UBS, y las compañías tenedoras bancarias (y eso, tanto para mutatis mutandis, como para el Credit Suisse también). Separar de esa manera los bancos de inversión creará las condiciones para una reforma profunda del sistema bancario de Suiza al nivel de la ley constitucional y bancaria".

"La teoría financiera no nos ayuda en esto. No nos da respuestas a qué es un banco de inversión, qué son operaciones por cuenta propia, qué tanto capital necesita un banco. Sin embargo, la iniciativa parlamentaria debe venir acompañada de una definición. En vista de que tanto Pardini como Blocher quieren avanzar con una solución a los TBTF (bancos demasiados grandes para quebrar) en Suiza, consiguieron una formulación que evita el término de 'bancos de inversión' ".

Sin embargo, la cuestión de las "operaciones por cuenta propia", fue el centro de la Regla de Volcker, la cuál, para que se pudiera implementar en Estados Unidos, se redactaron más de 1000 páginas de regulaciones.

"Las regulaciones que en realidad los gobiernos no pueden implementar son regulaciones fallidas, y el Parlamento suizo debe EVITAR REPETIR LOS ERRORES COMETIDOS POR EL CONGRESO DE ESTADOS UNIDOS CON LA REGLA DE VOLCKER [énfasis añadido]. Mientras claramente sean definidos estos dos tipos de bancos —que reemplazan a la banca universal— a nivel de la constitución y en las leyes (positivas), hará que sea más fácil la supervisión y la regulación de los mercados financieros. Reducir la complejidad es urgente incluso en el campo de las leyes financieras y bancarias".