El movimiento de LaRouche en diálogo con México sobre la energía de fusión

14 de octubre de 2013

14 de octubre de 2013 — Cuando Benjamin Deniston, miembro del Equipo de Investigación Científica de LaRouche PAC, tome el podio para presentar su ponencia en la videoconferencia internacional del sábado 26 de octubre, titulada, NO HAY LÍMITES AL CRECIMIENTO: Cómo crear la nueva economía de fusión nuclear, y por qué, en diálogo con un público reunido en la Ciudad de México, será de hecho la continuación de una discusión sobre la energía de fusión que se remonta a hace más de 35 años, entre el movimiento de LaRouche en México y las instituciones mexicanas que formulan la política. Esta videoconferencia será transmitida en vivo, en inglés, con traducción simultanea al español, en el sitio electrónico de www.larouchepac.com y http://espanol.larouchepac.com, comenzando a las 12:00 del mediodía (hora del Este de Estados Unidos).

El 3 de marzo de 1978, la Fundación de Energía de Fusión (FEF) —que fue inspirada y fundada por Lyndon LaRouche— le entregó un memorando de 24 páginas titulado "Política de Desarrollo Nuclear", al gobierno del Presidente de México, José López Portillo (1976 - 1982), cuyo resumen de una página dice:

"La Fundación de Energía de Fusión, le recomienda a México que comience de inmediato la expansión de su programa de energía nuclear, a fin de llevarlo aproximadamente al nivel del programa de desarrollo petrolero de México. La meta mínima propuesta por la FEF son 15 reactores de fisión de agua ligera y agua pesada para el año de 1990; de 25 a 30 reactores de fisión para 1995; reactores para principios de la década de 1990 y reactores de fusión para el año 2000.

"En términos de las consideraciones económicas, considerado de manera amplia, la FEF señala cuatro aspectos de un desarrollo nuclear como ese en el que México lograría ventajas determinantes: entrenamiento de la mano de obra, proyectos industriales y agrícolas integrados; estímulos para las manufacturas relacionadas; y una 'ambiente de alta tecnología' propicio para los avances tecnológicos en toda la economía.

"El estimado de $25 a $30 mil millones de dólares que costaría este programa, en el período de 1978 a 1990, se puede financiar casi en su totalidad con las exportaciones petroleras. Sería posible aumentar esas exportaciones precisamente en el grado en que los logros del desarrollo nuclear prometen reducir y luego eliminar el uso del petróleo para la generación de la electricidad en el país.

"Tan costoso como pueda ser un programa como este, es la opción menos costosa que México puede adoptar. La expansión de la construcción de plantas termoeléctricas con combustible de petróleo, en vez de construir plantas nucleares, o desarrollar tecnologías 'blandas' —solar, geotérmica, eólica— es mucho más costoso, y ofrece muchos menos beneficios al desarrollo económico en general.

"En términos de las consideraciones tecnológicas, la FEF señala las ventajas de una evolución que va desde la tecnología de fisión actual al enriquecimiento, reprocesamiento, el reactor reproductor y las tecnologías de fusión, en el cronograma indicado. Así mismo, se resumen las perspectivas de otros sistemas nucleares avanzados".

Un poco más de dos años después, en mayo de 1980, en una visita a Canadá el Presidente de México José López Portillo, dijo en una conferencia de prensa: "En el Plan Nacional de Energía, aceptamos como la alternativa más seria para resolver los problemas de México y de la humanidad comenzando el próximo siglo, la que involucra algunos de los procesos de la fisión y la fusión atómica".