Obama y el Congreso federal coludidos para vender a la población estadounidense

15 de octubre de 2013

15 de octubre de 2013 — Después de 14 días del cierre del gobierno y el pánico ante el vencimiento inminente del plazo para fijar el techo de endeudamiento, parece que ahora si el presidente Obama y los líderes de ambos partidos en el Congreso están listos para firmar un acuerdo de austeridad genocida, esperando que la gran mayoría de los estadounidenses van a estar tan contentos de que el gobierno haya vuelto a funcionar que van a pasar por alto las consecuencias genocidas. El jueves en la noche, ya casi la mañana del viernes, los republicanos de la Cámara de Representantes y el Senado se reunieron en la Casa Blanca [1] con Obama y el Secretario del Tesoro Jack Lew para finalmente trabajar sobre un acuerdo que financie al gobierno federal y extender el techo de endeudamiento. Según participantes, las conversaciones en la reunión del viernes de la delegación del Senado con Obama, fueron mucho más allá de la crisis inmediata para abarcar "pláticas a fondo" sobre los gastos futuros y la crisis de la deuda gubernamental.

Todo el tiempo los republicanos han estado exigiendo recortes drásticos en el Medicare y el Seguro Social, incluso más allá de las arrasadoras consecuencias del Obamacare y el impacto devastador de los recortes ya impuestos con el embargo presupuestal. Todo este tiempo Obama ha estado más que dispuesto a aceptar estos recortes en la red de seguridad social, a la vez que espera poder mantener su oposición retórica para aplacar a los demócratas progresistas.

Aunque pudiera tomar unos días más llegar a un acuerdo final, todas la propuestas que ahora están circulando se basan en recortes genocidas. Los republicanos de la Cámara de Representantes están preparados para extender el techo de endeudamiento por seis semanas más a condición de que haya recortes tanto en el Medicare como en el Seguro Social. Los republicanos del Senado promueven un esquema para extender el techo de endeudamiento en 90 días, a condición de que los recortes por el embargo presupuestario se extiendan hasta marzo del 2014. La senadora Susan Collins (republicana por Minnesota) le presentó esta propuesta a Obama y Lew esta mañana y fue recibida favorablemente por la Casa blanca. En discusiones con Harry Reid, Obama está buscando que se extienda el acuerdo sobre el techo de endeudamiento hasta el 31 de diciembre del 2014, después de las elecciones intermedias.

A lo que se reduce todo este regateo es a que ambos bandos, el gobierno y los líderes del Congreso están a favor unánimemente de una austeridad aún más severa que va a contraer aún más el empleo y acelerar el desplome actual de la economía real. Esta traición les va a estallar en la cara cuando la población estadounidense se dé cuenta del acuerdo corrupto. Según fuentes conectadas políticamente en Washington, la traición a la población estadounidense va a desatar aún más demandas por la Glass-Steagall, ponerle fin a la política de rescates externos y rescates internos y movilización a favor de un verdadero resurgimiento económico como el que LPAC está promoviendo. Ya empezó la temporada para las elecciones intermedias y cada uno de los miembros del Congreso que acepte este ardid de austeridad genocida va a tener que enfrentar la ira de sus votantes. Ahora, más que nunca, la única salida es la Glass-Steagall a lo que de otra manera no es más que un crac seguro.