Gian Trepp, escritor suizo: Nuestra tradición antioligárquica es la base de la Glass-Steagall

22 de octubre de 2013

22 de octubre de 2013 -– El escritor suizo Gian Trepp, autor de libros y periodista, le hizo un llamado a los líderes suizos el pasado 16 de octubre a que se apeguen a la histórica tradición antioligárquica suiza, como base para una reforma bancaria similar a la Glass-Steagall. Trepp respondió a un artículo que publicó el periódico Neue Zürcher Zeitung, escrito por Urs Mueller, presidente de la Federación Bancaria Cantonal, quien propone que se implemente "una estrategia dual de regulaciones bancarias". Esto esta bien, escribió Trepp en su blog, pero querría decir que los bancos se deben reformar "desde el punto de vista de un sistema de banca separada. Los riesgos sin control de los bancos USB y el Credit Suisse, deben separarse tanto geográfica como estructuralmente".

El profesor Mueller propone que haya más regulaciones para los bancos grandes que tienen una actividad internacional, y menos para los bancos de los cantones, cuya actividad es nacional. Trepp responde que esto es un error, porque le daría la posibilidad a los bancos de los cantones a convertirse en bancos especulativos.

La raíz del error del profesor Mueller, dice Trepp, reside en la defectuosa "regulación liberal tradicional suiza". La revolución "liberal" de 1848, es solo un elemento de la identidad nacional suiza. Hay otras dos fechas que son importantes: 1291 y 1918.

Este es un corto compendio, para quienes no son suizos:

La nación suiza nació en 1291, cuando tres cantones se unieron para fundar un Estado federal, recuperando la libertad que originalmente les había dado el emperador Federico II Hohenstaufen, y que eventualmente el rey Habsburgo les arrebató. El Concejo Federal, o Bundesbrief, de 1291, que contiene las bases de un Estado constitucional, hoy se considera, junto con el posterior Juramento de Rütli y la leyenda de Guillermo Tell, como es celebrada por Federico Schiller, la representación de las ideas que fundaron la nación suiza. La unión de los tres cantones, que habían estado peleando guerras crueles entre ellos, es nada menos que una miniatura de lo que fue, mucho después, el proceso para lograr el Tratado de Westfalia. Las partes involucradas reconocieron, que la solución solo podía existir, si quien era antes tu enemigo se convertía en tu aliado.

En 1918, en la fase final de la Primera Guerra Mundial, y en lo que fue la secuela de la mortal epidemia de influenza que diezmó a la población, Suiza fue barrida por una huelga general. Eventualmente fue controlada, pero esto forzó al gobierno a introducir concesiones a los derechos civiles y laborales, como el derecho universal a votar, una semana de trabajo de 48 horas, derechos sindicales, etc.

"El acorde (Dreiklang) de 1291 – 1848 – 1918, establece las bases para definir el término de 'Interés Económico Nacional' en el siglo 21, y con eso, también las bases para una reforma urgente del sistema bancario suizo", afirmó Trepp.