Warren dice que es tiempo de emprenderla contra Wall Street con la Glass-Steagall

15 de noviembre de 2013

13 de noviembre de 2013 — Este martes, la senadora Elizabeth Warren sacudió a un auditorio académico en Washington DC, al hacer un llamado urgente a actuar sobre el proyecto de ley Glass-Steagall que ella y otros senadores patrocinan, diciendo "es tiempo de actuar", en lo que el American Banker en una cobertura crítica califica de "un discurso incendiario".

La conferencia magistral de Warren en la conferencia organizada por el Instituto Roosevelt y el grupo Americans for Financial Reform (Estadounidenses por la Reforma Financiera) en el Edificio Russell del Senado, se convirtió en una de las principales noticias del momento, desde esa misma tarde en la sección de "Washington Today" de la radio C-SPAN, que reprodujo cinco minutos de la presentación en donde Warren explicó la necesidad de la Glass-Steagall [1].

Es de particular importancia, y nuevo de Elizabeth Warren, su declaración de que se acabó el tiempo de andar esperando que las regulaciones Dodd-Frank resuelvan los problemas de los "bancos demasiado grandes para quebrar", que los riesgos de estallidos en los mercados están aumentando y que ha llegado el momento en que el Congreso emprenda más acciones: la Glass-Steagall, ya. En general, su enfoque en pelear directa y públicamente en contra de Wall Street continua siendo único en el Senado.

A continuación la conclusión del discurso de la senadora Warren:

"Así que juntemos todas las piezas: 1, hace tres años que la Dodd-Frank se aprobó, los bancos más grandes están más grandes que nunca, el riesgo en el sistema ha aumentado y las distorsiones en el mercado continúan. 2, aunque la CFPB [siglas en inglés de la Oficina de Protección Financiera al Consumidor] ha cumplido con cada uno de los plazos estatutarios —así que sabemos que es posible hacer que las cosas se hagan— los otros reguladores no han cumplido con los plazos y no tenemos muchas razones para confiar en ellos. 3, el resultado es que todavía tenemos a los "demasiado grandes para quebrar". Yo sumé todo esto y a mí me quedó claro: es tiempo de actuar. Lo último que debemos hacer es esperar a que sucedan más crisis, que suceda otra desgracia tipo "ballena de Londres" [del fraude de JPMorgan-ndr] o de la tasa LIBOR o el escándalo de las firmas con robots [para ejecutar los embargos hipotecarios-ndr] antes de emprender acciones.

"Por esta razón, yo me asocié con los senadores John McCain, Maria Cantwell y Angus King para ofrecer una posible forma de hacerle frente al problema de los "demasiado grandes para quebrar", la ley Glass-Steagall Siglo 21.

"Al separar los bancos tradicionalmente de depósito de las más riesgosas instituciones financieras, la versión de 1933 de la Glass-Steagall sentó las bases de medio siglo de estabilidad financiera. Durante este tiempo, construimos una clase media vigorosa y próspera. Pero durante las décadas de 1980 y 1990, el Congreso y los reguladores socavaron las protecciones de la Glass-Steagall, auspiciaron el crecimiento de los megabancos y el drástico aumento del riesgo sistémico. Finalmente concluyeron su labor en 1999 con la aprobación de la Ley Gramm-Leach-Bliley, que eliminó totalmente las protecciones de la Glass-Steagall.

"La Ley Glass-Steagall Siglo 21 reintegraría muchas de las protecciones incluidas en la Ley Glass-Steagall original. Aislaría a las instituciones de depósitos de las actividades más riesgosas como la banca de inversiones, los negocios con swaps, y las actividades de los portafolios de capitales privados. Forzaría a algunas de las instituciones financieras más grandes a que se dividieran y se eliminaría la capacidad que tienen de contar con las garantías federales a los depósitos como respaldo a sus actividades altamente riesgosas.

"En otras palabras, la nueva Ley Glass-Steagall atacaría tanto lo "demasiado grande" como el "para quebrar". Reduciría las quiebras de los bancos grandes al volver la banca aburrida, proteger los depósitos y aportarle estabilidad al sistema aún en tiempos malos. Y reduciría a los demasiado grandes al desmantelar los gigantes, de forma tal que los bancos seguirían siendo grandes pero no demasiado grandes para quebrar o, en este sentido, demasiado grandes para controlarlos, demasiado grandes para regularlos, demasiado grandes para enjuiciarlos o demasiado grandes para encarcelarlos.

"Los bancos grandes volverían a tener de nuevo libros de contabilidad inteligibles y con esto habría más disciplina en el mercado. Ahora obviamente, los cabilderos de Wall Street dicen que el cielo se va a caer si ellos no pueden echar mano de los depósitos en las cuentas de cheques para financiar sus actividades altamente riesgosas. Pero también dijeron lo mismo en la década de 1930. Entonces estuvieron equivocados y ahora también están equivocados. La Ley Glass-Steagall restablecería la estabilidad en el sistema financiero que empezó a desaparecer en los 1980 y 1990...

"No debemos aceptar un sistema financiero que le permite a los bancos más grandes salir de una crisis en condiciones que establecen marcas, en tanto que la clase trabajadora estadounidense sigue batallando. Y no debemos aceptar un sistema regulatorio que está tan sitiado por los cabilderos de los grandes bancos que le toma años elaborar reglamentos y cuando se elaboran esos reglamentos con frecuencia se les diluye y se vuelven inefectivos.

"Lo que necesitamos es un sistema que le ponga fin al ciclo de auge y desplome. Un sistema que reconozca que nosotros no hacemos crecer este país a partir del sector financiero; nosotros hacemos crecer este país a partir de la clase media.

"Los intereses poderosos van a pelear por aferrarse a cada beneficio y subsidio del que ahora gozan. Incluso después de haber explotados a los consumidores, engrasado sus libros con riesgos excesivos y haber hecho apuestas malas que echaron abajo a la economía y forzaron los rescates con el dinero de los contribuyentes, los grandes bancos de Wall Street no han aprendido. Han peleado para que se demore y paralice la implementación de la reforma financiera y van a seguir peleando cada pulgada del terreno.

"Ese es el campo de batalla. A esto es a lo que nos enfrentamos. Pero David derrotó a Goliat con el establecimiento de la CFPB y, hace solo unos meses, con la confirmación de Rich Cordray. David derrotó a Goliat con la aprobación de la Dodd-Frank. Hicimos esto junto con Americans for Financial Reform, el Instituto Roosevelt y muchos de ustedes en este salón. Tengo confianza en que David puede derrotar a Goliat en los "demasiado grandes para quebrar". Lo único que tenemos que hacer ahora es recoger la honda de nuevo.

"Gracias".