En Minsk, Ivanov contrapone el liderato euroasiático en la lucha contra el narcotráfico, con la farsa fracasada de la UE

3 de diciembre de 2013

En Minsk, Ivanov contrapone el liderato euroasiático de la OTSC en la lucha contra el narcotráfico, con la farsa fracasada de la UE en Vilnius

3 de diciembre de 2013 — A fines de la semana pasada, Victor Ivanov, director del Servicio Federal de Control de Drogas (SFCD) habló ante una reunión del Consejo Coordinador de los Directivos de los Organismos Competentes para Contrarrestar el Tráfico Ilegal de Drogas (conocido en Rusia por sus siglas KSOPN) de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), celebrada en Minsk. Su presentación incluyó varias afirmaciones importantes sobre la orientación política estratégica para Eurasia, en donde Ivanov la contrastó explícitamente con la cumbre de la de Unión Europea (UE) y seis de los llamados países de la Asociación Oriental, que se celebró cerca de ahí, en Vilnius, Lituania.

Los miembros actuales del OTSC son Armenia y Bielorusia —que el programa de la UE tiene de blancos— así como también Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Rusia, todos ellos participantes activos en el proyecto de Unión Aduanera y Unión Euroasiática a iniciativa del Presidente ruso Vladimir Putin. A partir del 2007, los líderes de la OTSC han estado invitando a Irán a que se una al grupo.

Ivanov dijo que ha llegado el momento de "reconceptualizar el papel de la OTSC como el principal o esencialmente el único garante de la seguridad antidrogas en Eurasia". En términos tajantes contrastó el comportamiento de la UE y la OTAN con los esfuerzos antidrogas instituidos por la OTSC. "La coincidencia en la programación de nuestra reunión hoy en Minsk de la OTSC y la cumbre de la Asociación Oriental de la UE que se está celebrando a solo 200 kilómetros de distancia de aquí, en Vilnius, para discutir cómo expandir la UE más hacia el Este, es enormemente simbólica. Desafortunadamente, en su insensato movimiento hacia el este, la UE no presta atención a una área de gran importancia para la población, a saber, el combate a las drogas".

Afganistán ilustra el caso, dijo Ivanov, agregando que sin importar lo que suceda con el retiro programado de las tropas, "se ha construido una enorme infraestructura de producción de drogas, a la vez que la economía se desploma y el desempleo se dispara" y sin serios esfuerzos internacionales bajo la ONU, va a continuar la producción masiva de narcóticos ahí durante décadas o quizá hasta un siglo. La seguridad de toda Eurasia se ha visto minada por el narcotráfico afgano, a la vez que se han frustrado todas las esperanzas que había de que la OTAN hiciera algo sobre esto. No obstante, agregó, las poblaciones están siendo destruidas por la adicción a las drogas, incluyendo no solo las de Rusia y de la OTSC sino también la juventud de los países miembros de la UE y de la OTAN.

Destacando que en el 2010 la UE rechazó el plan Rainbow-2 propuesto por Rusia para acabar con la producción de drogas en Afganistán, un plan que tenía un fuerte componente de desarrollo económico, Ivanov hizo un llamado para que la OTSC vuelva a presentar el Rainbow-2 ante los países de la OTAN. El énfasis, dijo, debe estar en considerar la producción de drogas afganas como una amenaza a la paz y la seguridad internacionales, y en la importancia de un "desarrollo alternativo" para la economía de Afganistán. Ivanov subrayó que Moscú quiere convertir la "amenaza planetaria de las drogas" en un tema de importancia cuando ocupen la presidencia del G-8 en el 2014.

Ivanov mencionó en especial los estudios hechos en Bielorusia sobre el comercio internacional de drogas, citando el informe de Yuri Tsarik del 2010, "La producción de drogas en Afganistán como amenaza a la paz y la seguridad internacional". Tsarik, director del Movimiento de Desarrollo de Bielorusia, es conocido por los lectores de la EIR por ser coautor de "¡Hacia una nueva Europa Central! Abordando la Crisis en Europa Central mediante la Construcción de una nueva macroregión", un documento programático publicado en Minsk en septiembre de este año (ver artículo de la EIR [1] 27 de septiembre de 2013).