Glass-Steagall o genocidio

31 de octubre de 2013

31 de octubre de 2013 – El Comité de Acción Política LaRouche emitió la siguiente declaración para su circulación masiva el 30 de octubre de 2013.

Todo el sistema financiero transatlántico está en quiebra sin remedio, y la única solución a esta crisis es la reinstitución inmediata de la ley Glass-Steagall en Estados Unidos. A menos que el Congreso aprueba la Glass Steagall en los próximos días y semanas, con una mayoría a prueba de veto, para romper el poder de Wall Street y restaurar un sistema de banca comercial libre de los millones de billones de dólares en derivados financieros y otras deudas de casino, el pueblo estadounidense enfrentará pronto la muerte en masa, mucho peor que los horrores genocidas que se le han impuesto a Grecia, Portugal, Irlanda, Chipre y España. Tenemos que poner en bancarrota a Wall Street antes de que nos ponga a nosotros en quiebra.

Cada mes la Reserva Federal, con todo el respaldo del Presidente Obama, inyecta $85 mil millones de dólares en dinero recién impreso para el rescate de Wall Street y los principales bancos europeos. Al mismo tiempo, la Casa Blanca y el Congreso han acordado imponer recortes de austeridad asesina sobre la enorme mayoría de los estadounidenses. En los próximos meses se va a disparar la cuenta de los cadáveres, en cuanto se tripliquen las pólizas de seguro medico, al tiempo que se reduce enormemente el sistema de atención médica y se reducen al mínimo los programas de la red de seguridad social, desde el Medicare y el Medicaid hasta el Seguro Social y las Estampillas de comida.

Con el Obamacare ya 14 millones de estadounidenses han perdido su seguro medico actual, miles de médicos han sido despedidos de las principales Organizaciones de Gestión de la Salud, hospitales decisivos para la atención médica serán cerrados en todo el territorio estadounidense, y se cancelará el servicio de atención médica en casa. Puedas o no permitirte un seguro medico, los médicos, enfermeras, hospitales y centros de investigación necesarios no van a estar ahí a menos que seas parte del puñado de los estadounidenses más pudientes.

Para ser directo: Así fue como sucedió en la Alemania nazi bajo el programa de eutanasia T-4 de Hitler, y así es como sucede en Gran Bretaña hoy día con el programa que inició Tony Blair, bajo el cual se niega la atención médica a quienes son considerados como vidas que no valen la pena que vivan.

Para saciar el apetito insaciable de Wall Street por los rescates financieros, se le dice a los estadounidenses trabajadores que sus pensiones ya no se pueden pagar y se enfrentan a una vida breve de pobreza abyecta, a pesar de sus contribuciones por décadas a sus planes de jubilación. Se les ha dicho a los trabajadores de la ciudad de Detroit que sus pensiones serán recortadas en un 90 por ciento, lo cual equivale a una sentencia de muerte. Lo que sucede en Detroit hoy día es el futuro cercano para toda ciudad en Estados Unidos. En la Ciudad de Nueva York, la sede de los bancos-demasiado-grandes-para-quebrar de Wall Street, la tasa de pobreza oficial es de 46 por ciento.

Bajo el Título II de la ley Dodd-Frank, ni siquiera tus cuentas de ahorro familiares están a salvo. Como ocurrió en Chipre, tus ahorros serán saqueados como parte del plan llamado "rescate interno" para salvar a los bancos a cualquier costo.

El mensaje que sale de Washington es claro: Si eres de edad avanzada, enfermo o incapacitado, es como si estuvieras muerto. Si eres joven, no tienes futuro. El mensaje viene del Presidente Obama y de los republicanos en el Congreso, que son totalmente cómplices en los planes para reducir enormemente el Seguro Social, el Medicare y el Medicaid, es decir, los programas gubernamentales de atención médica a los mayores de 65 años y a los de menores ingresos. Hasta ahora, la gran mayoría de los demócratas en el Congreso han sido amedrentados para que acepten los dictados de Obama.

La única respuesta combativa viene de quienes en el Congreso respaldan el regreso de la Glass-Steagall. Hay dos proyectos en el Senado (S. 985 y S. 1282) y uno en la Cámara de Representantes (HR. 129) con 75 copatrocinadores, lo cual significa que se podría restaurar ya la Glass Steagall. No es ninguna exageración decir que esto es una cuestión de vida o muerte. Bajo la Glass Steagall, Estados Unidos puede regresar al sistema de crédito que exige la Constitución e iniciar una era de crecimiento económico y de prosperidad sin precedentes para todos. Sin la Glass Steagall, nos enfrentamos al asesinato en masa.