Ambrose Evans-Pritchard también advierte del paralelismo con 1914

6 de enero de 2014

6 de enero de 2014 — Ambrose Evans-Pritchard, el residente del MI6 en el diario Daily Telegraph de Londres, se unió esta semana al coro de advertencias sobre el paralelo entre 1914 y la actualidad. Evans-Pritchard empieza pronosticando que este año las turbulencias globales van a significar un gran año para el dólar estadounidense, en donde se espera que los inversionistas retiren $4 billones de los mercados emergentes buscando el refugio de los bonos del Tesoro de EU. Esta fuga de capitales masiva, como la fuga del Este Asiático en 1998, va a provocar mayor inestabilidad en una gran parte del mundo en desarrollo.

Hace un sondeo global sobre los epicentros de la crisis, empezando con los crecientes conflictos entre Japón y China que describe como "casi en pie de guerra". Destaca que China y Japón ya están en una guerra de divisas en donde las devaluaciones del yen presionan reducciones en el valor del yuan, mientras China trata de hacerle frente a sus $24 billones de dólares en deuda. En el Medio Oriente, Evans-Pritchard caracteriza la situación como una nueva guerra de los 30 años entre los musulmanes sunitas y chiítas, como un reflejo del periodo de guerras religiosas en Europa de 1618 a 1648.

Pritchard nota cínicamente que la mejor prueba de que existe un clima prebélico es lo que el llama Índice Dow Aeroespacial y de Defensa. Destaca que Raytheon y otras compañías de defensa japonesas, europeas y estadounidenses registraron ganancias record en 2013 en la medida en que el mundo pasa por un proceso de rearme impresionante. En cuanto a Europa, Evans-Pritchard insiste de nuevo en su argumento a favor de imprimir un billón de euros en Emisión Cuantitativa (EC) para hacerle frente a la espiral interminable de la deuda, aunque destaca las dificultades que tiene esa opción, dado que es posible que las próximas elecciones parlamentarias europeas en mayo den como resultado grandes ganancias para los partidos derechistas antieuro, clausurando así cualquier prospecto de un súper rescate hiperinflacionario.