En sus Memorias, el ex Secretario de Defensa Robert Gates dice que la guerra en Libia estuvo mal

10 de enero de 2014

8 de enero de 2014 — Robert Gates, ex secretario de la Defensa bajo George W. Bush y Barack Obama y ex director de la CIA, escribió un comentario extenso en el Wall Street Journal del martes 7 que es una adaptación de su último libro Duty: Memoirs of a Secretary of War (Deber: Memorias de un Secretario de Guerra). El artículo titulado "La discreta furia de Robert Gates" [1], empieza con un ataque lateral al comportamiento de los congresistas durante las audiencias en el Congreso.

"Estuve tentado [durante los 4 años y medio como Secretario de la Defensa] a pararme, cerrar la libreta de informes y renunciar ahí mismo. Tenía en la punta de la lengua las palabras de despedida: 'Yo puedo ser el secretario de la defensa, pero también soy un ciudadano estadounidense, y no hay ningún hijo de perra en el mundo que me pueda hablar de esa manera". Dice que a pesar de que puede haber miembros en el Congreso que pueden ser 'serios', el efecto de las cámaras televisivas en una audiencia abierta tienen el mismo efecto que 'la Luna llena en un hombre lobo".

El New York Times informó que luchó con denuedo en contra del "control hasta el último detalle" del Consejo Nacional de Seguridad y en contra de la guerra en Libia pero que fue "desautorizado". Pero mientras que el New York Times y el Washington Post se enfocan en los pequeños chismecillos del libro (que no se va a distribuir sino hasta la próxima semana) el ensayo de Gates se enfoca en uno de los temas más importantes: el hecho de que la guerra está a punto de detonar y que él luchó con denuedo en contra de la guerra de Obama en Libia.

Gates dice:

"Hasta que me convertí en Secretario de la Defensa, mi exposición a la guerra y a aquellos que la libraron se limitaba a las oficinas antisépticas de la Casa blanca y la CIA. Ejercer como Secretario de la Defensa convirtió en real lo abstracto, lo antiséptico en sangriento y horrible. Ví de cerca el costo en vidas arruinadas y vidas perdidas.

"Es mucho más fácil entrar a las guerras que salirse. Quienes piden las estrategias de salida o que se cuestionan que va a suceder si se comprueba que los supuestos estaban equivocados, raramente son bienvenidos en la mesa de discusiones cuando los taragafuegos exigen que ataquemos, como lo hicieron cuando abogaron para invadir a Iraq, intervenir en Libia y Siria o bombardear los sitios nucleares de Irán. Pero en las décadas recientes, los presidentes que enfrentan problemas difíciles en el extranjero con demasiada frecuencia recurren demasiado rápidamente a las armas. Nuestra política de seguridad nacional y exterior se ha militarizado demasiado, el uso de la fuerza se ha vuelto demasiado fácil para los presidentes.

"Hoy, demasiados ideólogos piden el uso de la fuerza de EU como la primera opción en vez de el último recurso. En la izquierda, escuchamos sobre la 'responsabilidad de proteger' civiles para justificar una intervención militar en Libia, Siria, Sudán y otros lugares. En la derecha, el que no hayan logrado que se atacara a Siria e Irán se considera una abdicación del liderato de EU. Así que el resto del mundo ve a Estados Unidos como un país militarista que está presto a desplegar aviones, misiles crucero y drones contra países soberanos o en espacios no gobernados. Hay límites a lo que puede hacer hasta la nación más grande y más fuerte sobre la tierra y no es posible que cada uno de los ultrajes, actos de agresión, opresión o crisis deba provocar una respuesta militar de EU.

"Esto es particularmente importante de recordar dado que la tecnología le cambia la cara de la guerra. Aplastan un botón en Nevada y segundos después estalla un camión en Mosul. Una bomba destruye la casa que se ha puesto en la mira a la derecha y deja intacta la que está a la izquierda. Para demasiada gente , incluyendo los 'expertos' sobre defensa, miembros del Congreso, funcionarios de la rama ejecutiva y ciudadanos comunes y corrientes, la guerra se ha convertido en una especie de videojuego o una película de acción: incruenta, indolora e inodora. Pero mis años en el Pentágono me volvieron incluso más escéptico al análisis de sistemas, modelos de computadora, teorías de juegos o doctrinas que sugieren que la guerra es algo más que algo trágico, ineficiente e incierto".