¿Se tragarán las naciones de Europa la última atrocidad de la Unión Europea?

20 de enero de 2014

16 de enero de 2014 — Los documentos que son del dominio público relacionados con la llamada unión bancaria europea, que está a punto de concretarse, no solo muestran que se trata de "la legislación más complicada que se haya redactado en la Unión Europea" —como se le caracteriza en el portal europeo Eu Insider (www.euinsider.com)— sino que también le da poderes sin precedentes a un restringido grupo de personas que son electas, para administrar el sector privado de la economía de las naciones, ya que el sector público ya está bajo la tutela de la Troika (FMI, Banco Central Europeo y la Comisión Europea), y hace prácticamente imposible cualquier reforma real ante la crisis de insolvencia que tienen los bancos del sector transatlántico.

La propuesta de ley descarta cualquier intento de cualquiera de los Estados miembros de la UE, para avanzar en la dirección de una separación total de la banca al estilo de la ley Glass-Steagall.

En un proyecto de Ordenanza de la UE, se establecen los procedimientos para una liquidación de los bancos, los cuales no pueden ser rechazados por los Estados miembros de la UE. Sin embargo, antes de que se pueda instrumentar dicha Ordenanza, se tiene que ratificar el Mecanismo Único de Resolución (MUR). Eso quiere decir que, de nuevo, todos los 28 parlamentos de Europa tendrán que votar al respecto.

Ese tratado establece un Fondo Único de Resolución (el término "resolución" es intercambiable con "liquidación" en este caso) junto con el MUR, que es la autoridad especial que se establece para tratar a los bancos en crisis dentro de la zona del euro. Contrario a los informes anteriores, en la nueva institución que se crearía los gobiernos quedarían a un lado, y la administraría una junta de cinco personas. Según el acuerdo mismo del MUR, esta junta es "un nuevo tipo único de estructura organizativa del sistema de la UE". Esa entidad trabajaría junto con el ya establecido supervisor único (SSM) del BCE, que es muy poderoso.

La decisión sobre lo que se ha de hacer con un banco que haya sido señalado por el SSM, será tomada por la junta del MUR y enviada a la Comisión Europea para su aprobación. Solo en el caso de que la Comisión no apruebe la propuesta que haga la junta, entonces serán consultados los gobiernos de los Estados miembros de al UE. De hecho, la Comisión necesita el apoyo de los ministros de finanzas para desaprobar una propuesta de la junta del MUR, pero como la Comisión está representada en la junta del MUR, es muy poco probable que vaya a haber algún desacuerdo.