Guerra financiera del imperio británico contra Argentina apunta a su destrucción

25 de enero de 2014

25 de enero de 2014 — "La caída del peso argentino amenaza al gobierno de Cristina Fernández", es el encabezado de la nota del diario británico Financial Times este viernes 24, en la que apenas si esconde su regocijo de que el desplome de la moneda argentina en un 15% en las 48 horas del 22 y 23 de enero, pueda derribar al gobierno de la Presidenta de Argentina.

Las monedas de los mercados emergentes se desplomaron en todo el mundo este viernes 24, pero la devaluación de la moneda argentina no fue solo parte de una tendencia global. El imperio británico quiere sacar del camino a Argentina, debido a que ha desafiado los dictados de austeridad genocida de Londres y de Wall Street, optando más bien por la producción y el crecimiento económico. Los intereses angloholandeses orquestaron la crisis de argentina y ahora reclaman que es resultado de las políticas "populistas" del gobierno (el control de cambios y las medidas contra la austeridad) para desatar el caos con la esperanza de sacar a Fernández de Kirchner de su cargo.

Mientras que los medios informativos controlados desde Londres alegaban que la política económica "populista" y "poco ortodoxa" había desatado la crisis, el director del diario Financial Times, Lionel Barber, comentaba increíblemente desde Davos, Suiza, el 23 de enero que "de repente, de la nada, esta crisis del peso en Argentina ha sumido todo en el caos". ¿De la nada? ¡Sí, cómo no!

El peso ha estado bajo ataque especulativo desde hace meses, lo cual ha acelerado su depreciación, acompañado por una incesante fuga de capitales. Pero la mañana del 23 de enero, la petrolera angloholandesa Royal Dutch Shell intervino en el mercado de divisas, a través del propio banco narcolavador de la reina, el HSBC, para comprar $3.5 millones de dólares a un tipo de cambio de 8.40 pesos por dólar, en el momento en que el tipo de cambio promedio en el mercado de divisas era de 7.30 pesos. En cuanto se concretó la compra, el Citibank y otro banco extranjero, el Banco Francés, pusieron en su pizarra 8.40 como tipo de cambio de referencia. Shell pagó 4,000 millones de pesos más de lo que hubiera tenido que pagar, para llevar a cabo la transacción, lo cual desató el caos y rumores especulativos de que habría una "megadevaluación". En ese momento, el Banco Central intervino para bajar el tipo de cambio al nivel de 7.30 pesos por dólar.

Cómo lo señaló el periódico argentino Página 12, el 24 de enero, la agencia tributaria argentina, AFIP, ha denunciado al HSBC por su "asociación ilícita" para facilitar la evasión fiscal y el lavado de dinero. Y como dijo el ministro de Economía, Axel Kiciloff, el 23 de enero, "hay intereses muy fuertes atentando contra el proyecto económico". En una entrevista en Radio Continental comentó que "la maniobra fue tan clarita que no hace falta explicarla demasiado".