Rusia y China preparan aparato contra terrorismo, drogas e inteligencia en conferencia en Moscú

26 de enero de 2014

25 de enero de 2014 — Funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores vinculados a la alianza de defensa OTSC (Organización del Tratado de Seguridad Colectiva) presidida por Rusia y la Organización para la Cooperación de Shangai (OCS) acaban de sostener discusiones de seguridad de alto nivel en Moscú sobre el terrorismo, con un foco especial sobre Siria. Según entrevista del Viceministro de Relaciones Exteriores de Irán, Rahimpour, con una agencia de noticias iraní (Irán tiene estatus de observador en la OCS) los representantes de la OTSC que forman parte también de la Estructura Antiterrorista Regional (EATR) de la OCS, se enfocaron también en la necesidad de expulsar a los terroristas extranjeros de Siria. Se discutió sobre el retiro de la OTAN de Afganistán y el proceso de paz a la vez de un enfoque sobre el terrorismo, el tráfico de drogas, armas y crímenes fronterizos. Aparte de Rusia y China, otros cuatro países de Asia Central forman parte de la OCS.

Entre las agencias de la OTSC y la OCS hay un extenso intercambio de inteligencia sobre el tráfico de terroristas particulares. Las agencias de inteligencia de la UE también están haciendo lo mismo.

El general ruso Nikolai Bodyuzha, secretario general de la OTSC, también destacó la necesidad de prepararse para la situación en Afganistán y la necesidad de que la OTSC y la OCS trabajen estrechamente. A la luz de la intensificación de la campaña en contra de Ucrania, al borde del precipicio que hundiría a ese país en una desintegración incontrolable, es importante notar que el Valdai Club en Moscú subió un artículo suyo reciente titulado "Los mitos y realidades de las revoluciones de colores". [1] El artículo empieza: "Existe un enorme peligro de que fuerzas extranjeras estén interfiriendo cada vez más en los asuntos internos de Estados soberanos con el objetivo de cambiar el rumbo de estos Estados para que se ajusten a sus propios intereses". Califica a las revoluciones de colores como una especie de golpe de Estado y agrega: "Este tipo de acciones ilegales usualmente tienen el objetivo de lograr la desintegración parcial o total del país".

La OTAN se niega a reconocer a la OTSC como interlocutores viables en el combate a las consecuencias previsibles de las redes del narcotráfico y del narcoterrorismo financiadas con el narcodinero, que van a quedar en el sitio después de que la OTAN se retire de Afganistán.