LaRouche contesta a una pregunta sobre el derrumbe transatlántico

27 de enero de 2014

22 de enero de 2014 – Esta pregunta se le planteó a Lyndon LaRouche en una reciente discusión telefónica con sus asociados.

Pregunta: Teniendo en cuenta el cambio ocurrido entre Rusia y Ucrania, también me sorprendió mucho el artículo de Glazyev en el que, al dirigirse a varias otras naciones, incluyendo Turquía, les dice, "¿por qué no se unen todos a nuestro bloque?" Mi pregunta es, ¿ha cambiado de manera tan fundamental la economía del sector euroasiático, de modo que nuestro pronóstico de hace dos años es diferente, o sea, que si hay un estallido de la economía transatlántica, que a fin de cuentas el sector euroasiático también se hundiría? ¿Ha cambiado esto en lo fundamental a raíz de estos acontecimientos en los dos últimos años?

LaRouche: La interpretación ha sido desorientadora. La realidad es ahora. Es un error de interpretación que cometen todos los estadounidenses, incluyendo muchos de nuestros miembros, que dicen: "Seamos realistas". ¿Qué quieren decir con ser "realistas"? Lo que quieren decir es que no trates de mover mucho el barco porque lo puedes volcar y hacernos naufragar a todos. Y esta es una filosofía que ha penetrado a gran parte de nuestros miembros, a nuestra propia asociación.

La cuestión es que, clínicamente, su punto de vista con seguridad se puede definir con el término "práctico". Y práctico significa táctico, no estratégico.

Cuando se define los principios estratégicos en términos de la historia de la humanidad, en lugar del contexto de una situación relativamente local, como de solo un siglo algunas veces, el factor estratégico salta al primer plano. Porque la civilización, en general, se da cuenta y entiende que, el rumbo que lleva ahora va en la dirección del infierno. Y es allí donde nuestro gobierno está ahora.

El caso de John F. Kennedy, como Presidente, fue una de las excepciones a esto. Hubo un par de otros presidentes que no fueron tan malos, pero ellos no se elevaron lo suficiente al nivel necesario para ser lo que Kennedy, el presidente Kennedy, había sido. Y lo que su hermano Robert probablemente hubiera llegado a ser, si él, también, no hubiera sido asesinado por círculos que son absolutamente, en sus orígenes y afinidades, parte del imperio británico, pero están encubiertos por la capa de estar registrados de modo oficial como líderes políticos estadounidenses; en realidad, ellos son simplemente agentes británicos de hecho; agentes imperiales británicos de hecho.

Por lo tanto, para la persona que acepta la suposición estrecha de que la política, la realidad se ubica en la esfera de una tendencia actual dominada por una influencia británica, incluso por destacados estadounidenses en cargos públicos, que son realmente meros agentes, como una subdivisión de lo que es en realidad un imperio británico, en el sentido real de lo que es el imperio británico en cuanto hecho que afecta el progreso de la gente en una sociedad.

Como destaqué recientemente, a lo que hemos llegado es que el modo en que nuestra organización entera ha aceptado, en general, una interpretación de la historia; esa acepción es el punto de vista convencional al que se les ha embaucado a creer, es intrínsecamente suicida. Conduce a consentir la destrucción de la humanidad, en este caso, en la era termonuclear, que puede ser el fin de la existencia de nuestra especie.

Soy una persona preocupada por nuestra especie; por serlo, abarqué un área mayor de pensamiento y un nivel más elevado de pensamiento que incluso una mayoría de los miembros de mi propia organización. Ese es un hecho. Es un hecho muy importante y crucial; es un hecho estratégico, el cual estoy seguro que algunos de nuestros destacados representantes militares en el nivel más alto tenderían a reconocer, y ciertamente todos los grandes estrategas de la historia a quienes he conocido tenderían a compartir mi punto de vista, no el de la mayoría de la gente de Estados Unidos, ni siquiera el de una gran parte de nuestros propios asociados, los asociados destacados en esta organización.

Ahora bien, el problema ha llegado, el tiempo ha llegado, estamos al borde de una guerra termonuclear, la cual, si ocurre, significaría la probable extinción de toda nuestra población humana, en cuestión de una semana o apenas algo más. ¡Ahí es donde estamos!

Por lo tanto, cualquier intento de tratar de trabajar en el marco de lo que alguna gente considera "realidad", que significa buscar una tendencia sobre cuál es la realidad y tratar de ver en esa tendencia la posibilidad de tener éxito en el marco de la actual estructura de movimiento y desarrollo de la sociedad. Y ese es el gran error de muchos de mis asociados, a quienes conozco muy de cerca; ese es el craso error sistémico que penetra su pensamiento, ¡ahora!

Algunos de nuestros miembros destacados no comparten esta susceptibilidad. Por eso he hecho esto, porque conozco que el significado de la existencia de nuestra organización entera, así como de los mismos Estados Unidos, dependen del rol del liderazgo que se puede expresar en los círculos de nuestra organización. Eso exige que la presente tendencia de pensamiento, cotidiana, incluso entre algunos miembros destacados de la organización, que los lleva a adherirse a lo que consideran la aproximación segura y razonable a las tácticas, y que a eso le llaman "estrategia". ¡Eso no es estrategia, eso es un disparate! Y ellos tienen que escuchar esto de mi parte y escucharme para que les entre por la cabeza, antes de que vayan a cambiar sus "malas conductas", como dice la frase.

Esa es la situación. Tenemos que darnos cuenta de que las fallas de la humanidad residen en la historia de la humanidad, no en alguna consideración menor. Porque la humanidad no es una humanidad en la que el individuo nace y muere. Esa no es … ni siquiera la sucesión de unas pocas familias, de unas pocas generaciones de familias. Eso no es la humanidad, eso es un toque pasajero de lo que es realmente inmortal, una inmortalidad que es exclusiva, que sepamos, de la especie humana. Porque hemos nacido con el poder de la creatividad.

Muchos ciudadanos no creen en la creatividad. Creen que cuando estás muerto, estás muerto y tal vez se te recordará bondadosamente. Ese es su punto de vista, el mejor y más bondadoso punto de vista de la humanidad que por lo común son capaces de mostrar. Yo vivo para una música superior, una forma de música superior: conozco que la característica natural de la humanidad, como cuestión de evidencia científica sobre este punto, que la característica de la humanidad es la capacidad del ser humano individual, cuando se desarrolla adecuadamente en su esencia, es realmente en sí mismo, implícitamente una personalidad inmortal. No quiero decir que es inmortal porque se le recuerda. Quiero decir que es inmortal en el sentido de lo que es capaz de producir y lograr, incluso después de su muerte. Y esto no es simplemente porque se le recuerda; es porque ha llegado a la vida, antes de que le alcance la muerte, ha llegado a un punto en su vida, en el que ocurre la muerte, pero él mismo no se ha muerto; su cuerpo está muriendo, pero su influencia en la sociedad persiste después de su sepelio formal; sigue estando allí, porque lo que encarnó en la sociedad todavía está inventando, todavía está creando.

Piensa realmente en toda la gente que puedes llamar inmortales, verdaderamente inmortales, quienes murieron a lo largo de la vida, biológicamente; pero que fueron personas como Nicolás de Cusa, por ejemplo, ¡quienes todavía viven hoy día, como un acontecimiento creciente de visión e influencia, todavía hoy, en algunas partes del mundo! ¡La función de la humanidad es ser inmortal! No en un sentido meramente figurativo, sino en un sentido real. Es la carne la que abandonamos. Ya no podemos escuchar o hablar, pero lo que hemos construido en la sociedad existirá para siempre.

Esa es la verdadera inmortalidad, en el sentido de I Corintios 13. Y I Corintios 13 es una de las declaraciones más convenientes y breves entre todas las de cualquier líder cristiano de los tiempos antiguos, que lo que él representa en esa sola expresión es que llegas a morir, pero sigues con vida. ¿Y qué es eso? Eso significa que el cuerpo muere, pero la mente continúa.

Este es el misterio [inaudible—nde] de la distinción entre la muerte y la inmortalidad. Y son los inmortales, los verdaderos inmortales, no los zeusianos, sino los prometeicos, quienes representan el único medio, el único instrumento de influencia que posiblemente podría salvar y preservar a la especie humana ahora. Yo soy uno de esos prometeicos. Hay otros entre nosotros, y somos nosotros los únicos que tenemos la capacidad real para tratar con la presente situación internacionalmente. Y solo nosotros los prometeicos o quienes se convierten en prometeicos, quienes se unan a nosotros en esta empresa, tenemos la cualidad de juicio, opinión y todo lo demás, la cualidad que se necesita para llevar al hombre a través de la más grande amenaza a la existencia continuada de la humanidad, que ahora nos amenaza.

Y mientras más pronto mis asociados en nuestra organización, se levanten de sus camas y empiecen a caminar alrededor, y a mover las cosas, realmente, no solo en la habitación, sino en el área más grande que habitan regularmente, día tras día, intelectualmente. Este es el punto.