Concierto del Instituto Schiller en honor del Presidente John F. Kennedy en la Catedral de la Santa Cruz, de Boston.

23 de enero de 2014

"Un hombre puede morir, las naciones pueden surgir y caer, pero una idea perdura. Las ideas perduran y no mueren". — John F. Kennedy

22 de enero de 2014 — El domingo 19 de enero, un público de 1,200 personas acudió al llamado del Instituto Schiller y asistió a su presentación conmemorativa del Requiem de Mozart en Re menor, en honor de John F. Kennedy, en la Catedral de la Santa Cruz de Boston. La presentación marcó el 50 aniversario del 19 de enero de 1964 en que se interpretó el Requiem en la Catedral —a menos de dos meses de que Kennedy fuera asesinado— como parte de la misa pontificia solemne que se celebró en honor de Kennedy, con la asistencia de su viuda y otros miembros de la familia Kennedy.

El Instituto Schiller interpreta el Requiem de Mozart en la Catedral de la Santa Cruz, en Boston.

El coro del Instituto Schiller fue dirigido por John Sigerson y acompañado por una orquesta que se reunió especialmente para la ocasión, junto con los cuatro solistas Nataly Wickham, soprano; Heather Gallagher, mesosoprano; William Ferguson, tenor; y Ron Williams, bajo. La música se interpretó en la entonación de Verdi del La=432 Hz. Durante la presentación se colocaron extractos de discursos del Presidente John F. Kennedy, intercalándolos en determinados momentos del Requiem, que resaltaron aspectos significativos de su visión de una Nueva Frontera: "Exploremos juntos las estrellas, conquistemos los desiertos, erradiquemos las enfermedades, toquemos las profundidades de los océanos, y fomentemos las artes y el comercio... Ahora la trompeta nos convoca de nuevo; un llamado para resistir al agobio de una larga batalla crepuscular, año tras año, 'alegrándonos en la esperanza, pacientes en la tribulación', una batalla contra los enemigos comunes del hombre: la tiranía, la pobreza, las enfermedades, y la guerra misma".

Varios invitados destacados dijeron breves palabras antes de comenzar la música, entre ellos Raymond Flynn, ex alcalde de Boston y luego embajador de Estados Unidos en el Vaticano, y Helga Zepp-LaRouche, fundadora del Instituto Schiller, además de varios mensajes que se leyeron, que fueron enviados por el Presidente de la República de Irlanda, Michael D. Higgins; por el edil de la ciudad de Boston, Stephen J. Murphy, y por el cantante de ópera Nicholas Di Virgilio, tenor solista que cantó en la misa de Requiem de 1964. En el muy especial recuerdo que envió Di Virgilio, él describe la intensa experiencia emocional de cantar en esa ocasión, teniendo a Jacqueline Kennedy arrodillada exactamente delante él, frente al altar para recibir la comunión, y haciendo memoria dice: "Para mí, el Benedictus es la parte más hermosa y conmovedora de la misa de Mozart, y es un júbilo cantarla bajo circunstancias ordinarias. Verla arrodillada, orando, y ver como el maquillaje corría por sus mejillas durante el Benedictus, me sacudió emocionalmente de tal manera que no tengo ningún recuerdo de haber cantado".

John Sigerson, director del Coro del Instituto Schiller.

El embajador Flynn, a nombre del cardenal O'Malley, le dio la bienvenida al público en la Catedral de la Santa Cruz, y le dio las gracias al coro y a la orquesta por conmemorar el histórico evento de 1964, recordando que el personalmente estuvo presente como parte del público ese día hace 50 años. Flynn dijo: "Nos sentimos tan honrados de que todos ustedes, y en particular este grupo de músicos puedan estar aquí con nosotros en este día histórico. En esta catedral se han llevado a cabo muchos eventos increíbles, mencionemos la visita que nos hizo John F. Kennedy, y el servicio funeral de John F. Kennedy en 1964. Fue aquí... Y yo se que hablo por todos los ciudadanos de Boston cuando les doy la bienvenida, gracias por estar aquí, y gracias por compartir su talento en este día histórico que significa tanto para los ciudadanos de la ciudad de Boston... Estoy seguro que hablo en nombre del cardenal arzobispo de Boston, Sean Patrick O'Malley, un magnífico, magnífico líder de la Iglesia Católica Romana, al darles la bienvenida a todos, así como también por el pastor Kevin O'Leary, aquí en la catedral, al saludarlos a todos. Y tengamos un gran concierto. Que Dios los bendiga a todos. Muchas gracias".

Las palabras de apertura de Helga Zepp-LaRouche subrayaron la urgencia de que la generación actual de líderes internalice la visión de futuro de Kennedy, y se conviertan en el vehículo de la inmortalidad, citando el reciente documento escrito por el Papa Francisco, en el cual él esgrime el mandamiento de "No matarás" como la norma necesaria de la justicia económica y política en todo el mundo. La señora Zepp-LaRouche dijo: "Es necesario que conmemoremos la presentación del Requiem de Mozart que fue cantado en memoria de John F. Kennedy, hace 50 años en esta catedral".

Presidenta del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche.

"Es urgente evocar de nuevo el espíritu divino de la belleza de la composición de Mozart, a fin de conectarnos de nuevo con lo mejor que representaron tanto Kennedy como Mozart. Su asesinato marcó un corte profundo, un cambio de paradigma por lo cual el mundo sufre desde entonces. Durante los breves años de su liderazgo, la nación y el mundo se inspiraron por su confianza en la perfectibilidad sin límites del hombre y su habilidad para enfrentar los desafíos, debido a su confianza en Dios, como también en la habilidad creativa del hombre para llevar a cabo el progreso científico y tecnológico para el bienestar de la humanidad. Su compromiso era liderar a Estados Unidos para contribuir a eliminar la pobreza en todo el mundo y a construir una paz duradera entre todas las naciones. Con su asesinato, no solo lo asesinaron a él, sino también la esperanza de lograr estas metas. Hoy, 50 años más tarde, la paz del mundo está amenazada, grandes regiones del mundo están sumidas por la desesperanza y la pobreza, y muchos jóvenes no tienen futuro. Recientemente el Papa Francisco emitió una exhortación apostólica titulada Evangelii Gaudium, en la que insiste que el sexto mandamiento, no matarás, también se debe aplicar a la economía, y que hoy vivimos bajo un sistema económico que idolatra al dinero y de hecho mata personas. Entonces hace un llamado a los líderes políticos de hoy, para que tengan un cambio enérgico en lo fundamental de su actitud, y les exhorta a que cambien el sistema económico con firmeza y visión, por uno que vele por el bienestar de todas las personas en el planeta. En memoria de Kennedy, debemos por lo tanto, no solo lamentar el tormento que vive el mundo, sino que es nuestra responsabilidad asumir el llamado del Papa Francisco, para inspirarle nueva esperanza a la humanidad, reuniendo a las mentes de todos y generando un movimiento de inspiración dedicado a hacer posible el renacer de la humanidad ante la amenaza de su destrucción. Participemos entonces en este concierto con un compromiso solemne, para dedicarnos con pasión a la visión de Kennedy, y ser portadores de su visión por el futuro, y de esa manera, participar de su inmortalidad".

Próximamente estará disponible una grabación de alta calidad en el portal electrónico del Instituto Schiller. [1]