¿Desde cuándo el genocidio es filantrópico?

25 de abril de 2014

24 de abril de 2014 — En mayo del 2009, una colección de los hombres y mujeres más ricos del mundo se reunieron a puertas cerradas en la Casa del Presidente de la Universidad Rockefeller en la ciudad de Nueva York, para planear una fusión de todas sus campañas filantrópicas juntas. Sentados en torno a la elegante mesa estaban los anfitriones, David Rockefeller, Warren Buffett y Bill Gates, y los huéspedes invitados, entre ellos Ted Turner, George Soros, Oprah Winfrey, Peter Peterson, Julian Robertson, Eli Broad y el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg. Entre todos, su riqueza neta sobrepasaba los $130 mil millones de dólares.

A iniciativa de Bill y Melinda Gates y Warren Buffett, el grupo se comprometió a poner todas sus mentadas "actividades filantrópicas" tras una causa única. Según las noticias que se filtraron sobre la reunión y las series de reuniones subsecuentes celebradas por todo Estados Unidos, el grupo decidió juntar su enorme riqueza para promover la reducción maltusiana de la población. Ted Turner, uno de los miembros más hablantines del club de los multimilmillonarios, abiertamente propuso un periodo de 100 años de planificación familiar para imponer la política de un solo hijo a nivel mundial; al final se habría reducido la población mundial a dos mil millones de habitantes. No es mera coincidencia que el mismo objetivo de reducción en masa de la población sea el sello distintivo de la familia real británica. Hay citas del consorte real, el príncipe Felipe, diciendo que el esperaba reencarnar en un virus mortal para contribuir a la causa de la reducción poblacional.

Buffett y Gates están en el centro de la promoción de la fracturación hidráulica, un modelo de extracción de petróleo y gas que es una de las mayores causas del agotamiento de los abastos acuíferos en los Estados Unidos al oeste del río Misisipí, Canadá y México. Ya hemos llegado al punto en donde la combinación de fracturación hidráulica, sequía y el desvío del maíz y otros alimentos hacia la producción de biocombustibles ha creado una crisis de alimentos que pronto se va a convertir en una crisis existencial. Para muchos, la hiperinflación en los precios de los alimentos va a hacer imposible poder alimentar a sus familias. Finalmente, simplemente no va a haber alimentos.

¿Es coincidencia que Warren Buffet, el autoproclamado oráculo de Obama, quien ha dedicado sus energías filantrópicas a la reducción de la población, esté detrás de la estafa de la fracturación hidráulica que amenaza con escasez masiva de alimentos y hambruna este mismo año?

Agréguese a la mezcla el hecho de que otro de los miembros del club de los multimilmillonarios, George Soros, ha dedicado sus actividades "filantrópicas" a la legalización de las drogas destructoras de la mente, otra forma de genocidio, que sucede que es también un delito federal. ¿Surge un cuadro claro de este curso, ciertamente breve, sobre la filantropía moderna?

Según nuestras normas, fomentar y ejecutar el genocidio en masa no es ninguna caridad. El genocidio es genocidio y así es como debe llamársele, un crimen en contra de la humanidad.