Las pruebas de estrés en Europa: bancos con paro cardiaco los calificaron como saludables

7 de may de 2014

7 de mayo de 2014 — Si tu cardiólogo te llama a su consultorio para hacerte una prueba de estrés cardiaco, en la que ni siquiera te pide que ejercites en la bicicleta estacionaria, y nomás se queda sentado escuchando el ritmo achacoso del corazón, muy probablemente lo mandarían a su casa por mala práctica antes de que salieras de su consultorio. Pero en el caso del nuevo regulador bancario de la Unión Europea (UE), la Autoridad Bancaria Europea (ABE), que tiene su sede en la City de Londres, esa fue precisamente la actitud que tomó con la banca europea que está sistémicamente insolvente. El anuncio que hizo sobre las pruebas de estrés que va a realizar recibió un gemido de alivio por parte de los contadores y de la comunidad bancaria.

A fines de abril, la ABE anunció los parámetros que se utilizarían para definir su "escenario desfavorable" en las pruebas de estrés que se llevarán a cabo en los principales bancos de la Unión Europea desde mayo hasta octubre de este año. El escenario es ridículamente clemente, por decir lo menos, y en realidad deja de lado por completo la oleada de desintegración que azota ya a todo el sector financiero transatlántico.

Los parámetros "desfavorables" de la ABE suponen:

Una caída del 2.1% en el PNB

El desempleo en la UE aumenta a 13% para 2016

El precio de las habitaciones cae en un 21%

Incluso el economista del Banco Berenberg, Christian Schulz, tuvo que reconocer en el comentario que le hizo a la revista International Financing Review (IFR) que: "El escenario desfavorable es una componenda… Una nueva crisis del euro o de reestructuración de deuda no forma parte del ejercicio". La IFR señala que hasta "los rendimientos de los bonos del gobierno griego, bajo esas circunstancias, se predice que solo aumentarán cuando mucho a 11.2%. La implicación es que prácticamente todos los bancos europeos pasarían las pruebas".

En el terreno, la realidad es por supuesto muy diferente al "escenario desfavorable" de la ABE. El desempleo real ya supera el 20% en Europa; la burbuja de los bienes raíces en los países más afectados como España y el Reino Unido se podría deflacionar muy bien en 80%; y todo el sector bancario europeo está ya en bancarrota, aunque los cadáveres se mantienen de pie con las mentiras descaradas sobre el tamaño de su cartera vencida, así como de las enormes cantidades de dinero impreso principalmente por la Reserva Federal de Estados Unidos, proveniente de sus programas de rescate y de la mentada "emisión cuantitativa".

El fraude que pretenden perpetrar la ABE y la UE con las próximas pruebas de estrés, tiene el propósito, según lo declaró el presidente de la ABE, Andrea Enria, de "proporcionar un marco común para los próximos pasos a seguir por los supervisores y los bancos", es decir, el Mecanismo Único de Resolución, o sea el "rescate interno", que es la política que se propone el imperio británico en la crisis actual. Se espera que los resultados se anuncien en octubre, antes de que el Banco Central Europeo (BCE) asuma la supervisión de los grandes bancos de la zona del euro, luego de que las autoridades nacionales respectivas se la transfieran al BCE. La agencia clasificadora de deudas Fitch, con sede en Londres, trató de ayudar a vender este fraude, para lo cual emitió una declaración fechada el pasado 30 de abril, donde señala que "las suposiciones de la prueba de estrés a los bancos de la UE parecen lo suficientemente sólidas como para reforzar la confianza de los inversionistas para cuando concluya".

No obstante, el imperio británico y la UE enfrentan más bien una brecha de credibilidad muy desalentadora. Como lo señaló el Wall Street Journal el 29 de abril: "La UE ha presentado estas pruebas de estrés como su intento final de arreglar su frágil sector financiero, luego de que las pruebas anteriores les dieron calificación de aprobación a bancos que poco después necesitaron capital nuevo".