Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia es bienvenido en Chile y en Perú; en Londres no están contentos

9 de may de 2014

9 de mayo de 2014 — En medio de la crisis en torno a Ucrania que se pone cada vez más tensa, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, se tomó un tiempo para visitar Cuba, Nicaragua, Perú y Chile entre el 28 de abril y el 1 de mayo, para consolidar los vínculos económicos, comerciales y militares con esas naciones, y para darles un informe de primera mano sobre los acontecimientos en Ucrania.

Cuba y Nicaragua son aliados de Rusia desde hace tiempo, y apoyan su política exterior. Pero la bienvenida que recibió Lavrov en Chile y en Perú, considerados como aliados cercanos de Estados Unidos, no cayó bien en el gobierno de Obama ni en sus aliados de Londres y Wall Street. En Perú, Lavrov tuvo un encuentro muy positivo con el Presidente Ollanta Humala y con la Ministra de Relaciones Exteriores, Eda Rivas, con quien analizó un eventual acuerdo de libre comercio y mayor cooperación económica, militar y científica. Rivas manifestó su beneplácito por la explicación que le dio Lavrov con relación a los acontecimientos de Ucrania.

El cuestionamiento que ha hecho la Presidenta chilena, Michelle Bachelet, de la lunática propuesta de la mentada Asociación Transpacífica (TPP, por las siglas en inglés) ya ha desconcertado a los amos de Barack Obama en Londres, y la recepción que recibió Lavrov no mitigó sus temores. En su reunión con Lavrov, la Presidenta Bachelet invitó al Presidente ruso Vladimir Putin a visitar Chile, y sugirió que ambos visitaran conjuntamente las bases que tienen ambas naciones en la Antártida para fomentar su cooperación científica. Poco antes de la llegada de Lavrov Chile, el gobierno de Bachelet había anunciado su próxima visita a Washington en junio próximo.

El ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Heraldo Muñoz, señaló inequívocamente a los periodistas que mientras Chile tiene excelentes relaciones con Estados Unidos, su política exterior es "independiente". Añadió que "igualmente tenemos muy buenas relaciones con la Federación Rusa y nuestro propósito es profundizarlas", informó Cooperativa.cl el 1 de mayo. Según la misma fuente, Muñoz informó que él y Lavrov habían analizado varias crisis internacionales graves, en especial el caso de Ucrania, y señaló que estimaba sumamente la opinión de Lavrov. "Hemos escuchado de primera mano los puntos de vista [rusos] que serán muy útiles para el desempeño de Chile en el Consejo de Seguridad", dijo. Chile es actualmente miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU hasta diciembre de 2015. Así mismo, Lavrov se reunió con el ministro de la Defensa, Jorge Burgos, para analizar una mayor cooperación militar.

Como reflejo de la histeria del imperio ante la evidencia de que Bachelet no está bajo control, unos cuantos días después de la visita de Lavrov, la bruja residente del Wall Street Journal, Mary Anastasia O'Grady, escribió el 4 de mayo una viciosa diatriba contra la reforma fiscal propuesta de Bachelet, dirigida a tomar en cuenta la enorme desigualdad en el ingreso en Chile. Esto, para la O'Grady es un "asalto contra el Milagro Chileno" —que es el término que utilizan en Wall Street y Londres para referirse al sanguinario modelo librecambista impuesto a Chile por la dictadura fascista de Pinochet de 1973 a 1990— y según la misma O'Grady esa reforma fiscal se parece al "populismo de república bananera" del finado Presidente Salvador Allende, quien fue asesinado en el golpe de Estado que llevó a Pinochet al poder, y que fue orquestado por la CIA en 1973, bajo las órdenes que salieron directamente desde Londres. Esto plantea la pregunta de si la O'Grady sugiere que Bachelet encontrará la misma suerte que Allende si no sigue las órdenes de Londres.

Simultáneamente, el embajador de Estados Unidos en Chile, Michael Hammer, designado por Obama, intervino en los asuntos internos de Chile para advertir que la reforma fiscal de Bachelet amenaza la "estabilidad política y económica" de Chile y crearía un ambiente adverso a las inversiones estadounidenses en el país.