Obamócratas de Texas entran en pánico por la victoria potencial de Kesha

6 de may de 2014

6 de mayo de 2014 — Los líderes del Partido Demócrata de Texas han entrado desvergonzadamente en pánico ante la posibilidad de que el 27 de mayo se elija verdaderamente a un candidato ganador postulado por el partido para el Senado, en las elecciones de desempate entre la demócrata larouchista Kesha Rogers y David Alameel, el financista perdedor escogido por los líderes del partido.

En el tercer artículo importante que publica la prensa de Texas en los últimos dos días, sobre la campaña aplanadora que realiza la demócrata larouchista Kesha Rogers para la postulación al Senado, el periódico Houston Chronicle [1] publicó ayer en primera página un artículo sobre el estado de pánico en que está el Partido Demócrata en torno a su campaña "frustrantemente difícil de ignorar". Will Hailer, el director ejecutivo del partido le dijo al Chronicle, que si Rogers gana la primaria, no le será permitido hablar en la convención del Partido Demócrata en junio, y después gruñó que "no podrá entrar a un evento demócrata, porque nadie se lo permitirá".

¿Y qué la hace inaceptable? Que "ella considera que el Obamacare es genocidio y que debemos hacerle un juicio político a Obama", le dijo Alameel al Chronicle. Eso es cierto, y ¡ese es el motivo por el cual está recibiendo apoyo por todo el estado!

El artículo del Chronicle, titulado "U.S. Senate Race Puts Texas Democrats in a Bind" [1] (Las elecciones por el Senado pone en aprietos a los demócratas de Texas), que fue escrito por Kevin Diaz, corresponsal del diario en Washington DC, tiene una probadita de lo fuerte que es su campaña. Citan a Kesha defendiendo su campaña de Obama con el bigote de Hitler como una "comparación verdadera. Hitler dijo que había vidas que no valía la pena que fueran vividas, y esa fue la política que salió del plan de atención médica de Obama". Así mismo, informa que ella está haciendo campaña para "restablecer una ley de la era de la Depresión que se conoce como Ley Glass-Steagall, la cual separaba la banca comercial de la de inversión. Ella ve la derogación efectiva de las restricciones de esta ley en la década de 1990, como una causa directa de la crisis financiera del 2008, y como el origen del 'reinado de terror genocida de Wall Street' ".

"Posiblemente más sorprendente" para el Chronicle que el hecho de que ella forzara una segunda vuelta en la elección, es el hecho de que "Rogers consiguió $53,366 dólares en donativos personales para finales de marzo, más del doble de los $23,794 dólares que recibió Alameel. Ella además recibió $5,000 dólares de parte del Comité de Acción Política LaRouche. Solo la gran riqueza personal que tiene Alameel, de la cual puso $5 millones en su campaña, es lo que le ha dado una amplia ventaja financiera".

Además está claro que los Obamócratas y Alameel le tienen que responder a Rogers, y no al revés. Alameel se calificó de bipartidista "centrista", cuando el Chronicle le preguntó acerca de sus "extensas contribuciones de campañas, que incluye $8,000 dólares dados a la campaña del 2004 a [el actual senador republicano John] Cornyn", cosa que Rogers ha señalado.

Rogers se ríe ante el intento del Chronicle de calificarla como "una mujer sin partido": "Mi campaña es la única posibilidad de victoria".