Foro de San Petersburgo sobre la economía de Rusia: '¿Qué hacer?'

25 de may de 2014

25 de mayo de 2014 — El Foro Económico Internacional de San Petesburgo se celebra anualmente y esta ocasión se realizó del 22 al 24 de mayo; el primer día se convirtió en un debate entre varios funcionarios y asesores del gobierno ruso en torno a como contrarrestar el recorte crediticio del imperio británico a Rusia, y el panel se tituló "¿Qué hacer?", según la reseña que hizo el diario The New York Times.

Dice el diario que hubo más de 6000 asistentes, entre ejecutivos de empresas, economistas y funcionarios del gobierno, la mayoría de los cuales provenían "principalmente de Rusia y China" debido a las presiones imperiales para boycotear el evento anual. Otros medios informativos sin embargo informan que también asistieron varios ejecutivos alemanes, como se esperaba, aunque los representantes de los bancos de estados unidos no asistieron, aunque si algunos representantes de la industria petrolera.

El artículo del NYT, titulado "Visiones encontradas para el futuro de Rusia", [1] describe el debate que se suscitó con las propuestas del asesor presidencial Sergey Glazyev para desdolarizar la economía de Rusia, apoyado por el presidente de Ferrocarriles Rusos, Vladimir Yakunin. El diario los califica de "aislacionistas [que] abogan por una mayor dependencia en bancos del Estado" para la emisión de crédito en vez de recurrir a los mercados financieros internacionales, y abogan también por una mayor asociación económica con China y realizar inversiones estatales en infraestructura para sustituir el financiamiento privado.

Según un cable de la agencia ITAR-TASS, Glazyev dijo también que las sanciones van a provocar una substitución de importaciones en la economía rusa, incluyendo las importaciones de alta tecnología debido a los recortes impuestos por las sanciones de los países de la OTAN y Estados Unidos; y también las sanciones provocaran "la necesidad de que las autoridades monetarias aumenten los créditos internos para el desarrollo económico".

El NYT cita también a Anatoly Chubais, quien dijo que "yo me opongo categóricamente" a esa expansión del crédito de la banca estatal como lo plantea Glazyev. "Eso es suicida", dijo Chubais, conocido por sus inclinaciones neoliberals indujeron a la ruinosa dolarización de Rusia. El actual ministro de Finanzas, Alexei Kudrin, dijo en el mismo debate que se opone a la aplicación de controles de capital para "des-offshorizar" (o sea, impedir que el capital ruso se vaya a los paraísos fiscales) la riqueza de los rusos más acaudalados, pero, dijo "estamos esperando que el gobierno, o más específicamente, al Presidente" para que decida sobre esa política.

A pesar de los esfuerzos del Presidente Obama para que las grandes corporaciones estadounidenses boicotearan el foro, Exxon envió a sus ejecutivos al evento y aprovecharon la ocasión para firmar una gran inversión conjunta con Rosneft.

Queda implícito en la reseña que hace el New York Times que hay una preocupación creciente de que Rusia, fortalecido con los recientes acuerdos con China, y frente a las consecuencias de seguir dependiendo de las inversiones extranjeras con sede en Londres, podría seguir las propuestas que ha hecho Lyndon LaRouche desde hace tiempo para que Rusia adopte un enfoque hamiltoniano de emitir crédito soberano para garantizar su futuro económico. Algunos observadores astutos de Washington han señalado la histeria de Londres contra LaRouche y eso lo atribuyen en parte a la notable influencia que ha tenido LaRouche en el debate económico ruso, incluyendo el asunto de Ucrania, aunque de ningún modo limitado a eso. Algo que casi no se destacó durante la reciente cumbre en Shangai entre Putin y el Presidente de China, Xi Jinping, fue el hecho de que Moscú le dio todo su apoyo al plan de China para hacer realidad el programa del Puente Terrestre Euroasiático que han promovido Helga Zepp-LaRouche y Lyndon LaRouche.