El presidente pro drogas de Colombia llegó a un acuerdo electoral con el cartel de las FARC

21 de may de 2014

21 de mayo de 2014 - El imperio británico está moviendo todas sus piezas para apuntalar y salvar la campaña de reelección del Presidente colombiano Juan Manuel Santos, el protegido de Tony Blair y campeón de la legalización de las drogas a quien Londres puso en el poder hace cuatro años para asegurar su tráfico de drogas, y que a su instrumento, las narcoterroristas de las FARC, no las sacarían de Colombia como estaba previsto que sucediera durante el régimen anterior de Álvaro Uribe Vélez.

Nueve días antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 25 de mayo, el gobierno de Santos y las FARC, que es todavía el primer cartel de la cocaína en las Américas, dio a conocer un acuerdo titulado "Soluciones al problema de las drogas ilegales", el cual Santos presentó como una demostración de que las FARC se apartarían del narcotráfico, en tanto concluyeran los diálogos de paz con las FARC, cuando él sea reelecto, una promesa que las FARC han hecho y han roto más veces que las que Obama dice "yo" en sus discursos.

El comunicado conjunto de 11 páginas, emitido el 16 de mayo, constituye en realidad un plan para la nueva fase de las Guerras de Opio del imperio británico: se plantea que el gobierno nacional se compromete a promover una conferencia internacional de las Naciones Unidas para "reevaluar" la política global en contra de las drogas (tanto las FARC como Santos respaldan la legalización de las drogas); la erradicación voluntaria de las cosechas ilegales se va a llevar a cabo bajo la supervisión de las "comunidades" productoras de drogas (o sea por las FARC); y se plantea "la posibilidad de utilizar cosechas ilegales con propósitos médicos y científicos, y otros usos legales que se establezcan". Lo anterior es coherente con la preparación que hace el gobierno de Guatemala, instigado por el gobierno británico, para "legalizar" la producción de opio, bajo el mismo nombre fraudulento del "uso médico".

Las FARC prometen ayudar a acabar cualquier relación con el cultivo de la coca que se "pueda haber" desarrollado como parte de la guerra en la que ellos estaban involucrados, pero de tal manera que ello los convertiría en un gobierno paralelo. Lo que no se menciona son sus laboratorios para producir cocaína, el narcotráfico, el trabajo esclavo, y las ganancias del tráfico de las drogas.

El Departamento de Estado de Obama respaldó esta maniobra electorera con un boletín de prensa que publicó el pasado 18 de mayo, para felicitar al gobierno colombiano "por este avance".

Sin embargo, no es seguro que esta farsa electorera en busca de votos de los colombianos cansados de la guerra vaya a salvar al preferido de Tony Blair, Santos.