'El euro se dirige a su desintegración'; los británicos se quieren 'autorregular'

30 de may de 2014

30 de mayo de 2014 — El vocero de la City de Londres, Ambrose Evans Pritchard escribió ayer en el diario Daily Telegraph [1] que los resultados en las elecciones europeas muestran claramente que la zona del euro se encamina hacia una ruptura. En cuanto a Gran Bretaña, dice que se dirige a una nueva relación con la Unión Europea (UE).

Dice que: "De ahora en adelante los líderes de Europa deben calcular que la población británica va a votar a favor de salirse totalmente de la UE a menos que les ofrezcan excepciones totalmente nuevas: acceso sin aranceles al mercado único igual al que ya tienen Turquía y Túnez; y liberación de la mitad del Acervo Comunitario, ese edificio de directivas y regulaciones de 170,000 páginas que socava la soberanía". Aunque dice que los más fanáticos quieren un rompimiento drástico, otras mentes más sobrias saben que "la credibilidad global de la UE se resquebrajaría si uno de sus Estados más grandes —y uno de los dos líderes que proyectan poderío militar— se retirara indignado..." Así que ve una "solución tipo Sacro Imperio Romano" para Gran Bretaña y la UE.

En cuanto al euro, el tema es el "sismo" o terremoto en Francia con la devastadora victoria del Frente Nacional. Alega que él le preguntó a la dirigente de ese partido, Marine Le Pen, cuál sería la primera cosa que ella haría de convertirse en Presidenta, a lo cual ella respondió: "le daría instrucciones al Ministerio de Hacienda de Francia para que diseñara planes para el inmediato restablecimiento del franco, el gran símbolo de emancipación de la ocupación inglesa (franc des Anglais)". Si no se lleva a cabo un ordenado desmantelamiento de la zona del euro, "el euro bloquea todas las decisiones económicas. Francia no es un país que pueda aceptar el tutelaje de Bruselas. Hemos sucumbido a un espíritu de esclavitud" dijo ella.

Luego de detallar las victorias contra el euro en España, Grecia, Dinamarca, etc., Evans escribe que el "Pacto Fiscal" ha puesto en marcha una maquinaria cataclísmica y el hecho de que ahora el BCE ha tenido que aceptar tasas de intereses negativas, demuestra que "hay algo extremadamente mal". Además no va a funcionar. Concluye que la zona del euro está camino a su desintegración.

Reunión de la City y la realeza se pronuncian por su "autorregulación"

Fue, como lo describiera Pam Martens en 'Wall Street on Parade', [2] totalmente risible ver a las "luminarias" más acaudaladas del mundo trasatlántico, el uno por ciento superior del uno por ciento superior, reunirse en Londres —en donde los condominios se venden en decenas de millones de dólares— para lamentarse de "las inequidades del capitalismo y su falta de inclusión", bajo el liderato de lady Lynn Forester de Rothschild y el príncipe Carlos, que "vive en cuatro castillos" y disertó sobre la sustentabilidad. Imagínense estar gozando de una champaña de $300 dólares la botella mientras escuchan a la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) Christine Lagarde y al presidente del Banco de Inglaterra (y director de la Junta sobre Estabilidad Financiera), Mark Carney, lanzar agudos reproches en contra del... ¡mal comportamiento de los bancos demasiado grandes para quebrar! Esta fue la conferencia en Londres "Capitalismo Inclusivo" y su sitio electrónico se jacta de que entre los 200 asistentes controlan (o administran) $30 billones de dólares, o el 30% de la "riqueza" del mundo.

Pero no es del todo risible. La City y la realeza salieron juntos públicamente para dar una declaración política, de por sí extremadamente rara, basada en la declaración de hace dos años sobre "Capitalismo Inclusivo" de su sitio electrónico: "Para evitar la interferencia de gobiernos con mano dura en el sector bancario se necesita una revolución en la gerencia, la supervisión y la ética".

No necesitamos una Ley Glass-Steagall, nosotros nos vamos a regular a nosotros mismos –dicen ellos. Solo escuchen cómo nosotros, los amos del imperio, nos estamos reprendiendo y controlando a nosotros mismos. Exactamente lo mismo que aseguró Alan Greenspan, el presidente de la Reserva Federal que eliminó la Ley Glass-Steagall, para suprimir durante años al Congreso y a los reguladores (y quien aparentemente, ya no les fue de ninguna utilidad en esta gala en particular).

Para dejar muy en claro sus propósitos, la conferencia se llevó a cabo en Mansion House, la residencia oficial del antiguo "gobierno" de los bancos de la City de Londres, y el anfitrión fue el alcalde lord de la City de Londres, en este caso Fiona Wolfe, cuya oficina callada pero muy poderosa data del siglo 12.

Entre los oradores invitados estaban, además de Lagarde y Carney, Lawrence Summers, el presidente del ITUC Michael Sommer, y Bill Clinton (Lady de Rothschild ha recabado sumas considerables para la campaña de Hillary y se hacía necesario pagar el favor). Pero por sobre todo sobresalió en el cuadro, el orador principal, el príncipe Carlos, rompiendo con lo que los comentaristas gustan de imaginar como "protocolo real". Carlos llevó los planes de genocidio verde de la realeza británica a la conferencia y se le dio el plano estelar. Su mensaje fue que el "capitalismo" tiene que pasar por una "revolución verde" absoluta o va a ser destruido; tiene que hacer a un lado a los líderes que siguen ridiculizando que el cambio climático haya sido causado por la especie humana; y tiene que emprender acciones que van a hacer a sus líderes extremadamente "antipopulares" entre la población.