Kesha Rogers apunta al futuro; Alameel y los demócratas de Obama se consolidan como los perdedores en Texas

4 de junio de 2014

por Harley Schlanger

28 de mayo de 2014 – Este artículo se publicó en el número de EIR del 30 de mayo, vol. 41 #22. [1]

Al final de una rigurosa campaña de cinco meses, Kesha Rogers, demócrata larouchista, le dijo a los asistentes a su celebración de victoria la noche del día de la elección, que su actividad cambió al mundo. "Mi campaña al Senado de Estados Unidos no se trataba de una elección —dijo ella— sino de una misión para darle un futuro a Estados Unidos. Nosotros desafiamos las probabilidades al llegar a la segunda vuelta de las elecciones, y llevamos a cabo una campaña en la que dijimos la verdad sobre la crisis existencial que enfrenta la nación, y el enorme potencial que tenemos para el futuro una vez que derrotemos al imperio angloholandés y hagamos juicio político a su títere Obama. Hicimos de esto el tema central, y al final, cerca de 3 de cada 10 demócratas que votaron en la elección de desempate, respondió al llamado que hice para hacerle juicio político".

Nosotros probamos, dijo Kesha, al hacer su campaña de éste modo, que un número creciente de votantes de la minoría responden a "grandes ideas". Ella resaltó algunos de los acontecimientos que demostraron la existencia de este potencial. Habló de cómo se había conmovido al reunirse con los veteranos, quienes inicialmente estaban escépticos con ella y sobre la política en general, pero esto cambió dramáticamente en un emotivo estallido de respaldo, al sentirse inspirados cuando ella apeló a sus cualidades superiores de patriotismo por encima de los partidos. Ella recibió esa misma cualidad de respuesta similar en toda su campaña, al hablar con gente desesperanzada, que sufrían por los efectos cada vez peores del colapso económico del 2008, que están desmoralizados por sus actuales circunstancias, y son incapaces de ni siquiera pensar en el futuro.

"Lo que ellos buscan es un liderato que pueda crear optimismo sobre el futuro. Lo que nosotros iniciamos con esta campaña", concluyó Kesha, "no termina esta noche. Hemos demostrado que todavía se puede apelar al espíritu de los años de Kennedy, y que el deseo por el progreso científico y tecnológico inspira una esperanza verdadera por un futuro mejor. Yo no voy a dejar de pelear por eso", dijo Kesha.

Cambio en la política de Texas

El día de la elección, la campaña de Kesha Rogers se había salido completamente del cerco que le habían intentado hacer para contenerla los burócratas del Partido Demócrata que odian a LaRouche. En el fin de semana del Memorial Day los burócratas del Partido Demócrata trabajaron horas extras, para tratar de meter en cintura a la campaña de Kesha. Varios funcionarios del Partido Demócrata estatales y de los condados del Partido Demócrata salieron con refritos de viejas calumnias, nada original, en una avalancha de correos electrónicos y envíos postales, en tanto que su candidato perdedor, David Alameel, el contrincante de Rogers, daba traspiés en varias entrevistas, sin convencer a nadie.

Importantes funcionarios del partido que respaldaban a Roger, informaron que a los defensores de Obama que respaldaban a Alameel no les quedaba otra cosa que hacer en contra de Rogers que amenazar con la exclusión, hacer trampa en la votación, y tratar de suprimir el voto. Un funcionario dijo que quienes hicieron el operativo contra Rogers estaban impresionados por el bajísimo nivel en el voto anticipado, ya que quienes respaldaban a Alameel estaban contando con una votación anticipada bien financiada y con un resultado alto, con votos de gente ausente que votara por correo electrónico, para alcanzar un margen de victoria. Incluso en condados en los que tiene probadas capacidades de hacer fraude —como es el caso del Valle del Río Grande, feudo de Hinojosa, presidente del Partido Demócrata de Texas— el número de votos anticipados fueron mucho más bajo de sus expectativas.

Una persona influyente en el partido dijo que Rogers estaba llevando a cabo una insurrección, basándose en lo que había sido la mejor tradición de los demócratas de Texas, su posición en contra de Wall Street, que incluían la convicción de que el Gobierno debe trabajar por los intereses de la gente, no por los intereses de las súper corporaciones. Esta insurrección finalmente tendrá éxito, independientemente de lo que sucediera el 27 de mayo, afirmó, porque los votantes que se están yendo del Partido Demócrata de Texas, pronto van a descubrir que los republicanos son unos fascistas que no quieren que el gobierno intervenga en nada y están a favor de la austeridad y van a devolverse para buscar a los demócratas, "siempre y cuando las ideas de Rogers y de quienes piensan como ella tomen el partido".

Este punto de vista se reflejó en muchos comentarios en los medios de comunicación, en los últimos días de la campaña, como por ejemplo Mark P. Jones, profesor de ciencias políticas de la Universidad Rice, quien le dijo al Washington Post que, sea lo que pase en las elecciones, "yo esperaría que veremos mucho más de Kesha Rogers en el futuro".

Los demócratas de Texas se autodestruyen

La victoria de David Alameel sobre Rogers es una clásica victoria pírrica. Lo que hicieron para lograr esa victoria, en la que gastaron 5 millones de dólares (o más), para hacer una campaña negativa de mentiras y calumnias en contra de Rogers, dirigidas solo a demócratas leales a favor de Obama, sin hacer nada en absoluto para atraer a la masa de votantes desmoralizados a un diálogo sobre temas de principios, lo cual redujo el voto total al nivel más bajo de la historia. Mientras que en la elección de desempate del Partido Republicano para escoger vicegobernador se contaron 750,000 votos en todo el estado, en la elección demócrata de desempate se contaron menos de 190,000 votos. Con más de 13 millones de personas registradas para votar en Texas, el resultado del desempate de las elecciones del Partido Demócrata fue aproximadamente un 1.37%, lo que indica que aferrarse lealmente a Obama ¡difícilmente es una estrategia ganadora en Texas!

En tanto que los votos de Rogers, más de 55,000 votos, representan una base de apoyo bien consolidada, las contribuciones de millones de dólares que Alameel invirtió personalmente en su campaña solo pudieron lograr 145,000 votos. No es solamente que él es un candidato defectuoso, sino que la estrategia del partido es contraproducente y diseñada para inflingirse una derrota.

Lyndon LaRouche le advirtió a los demócratas de Texas, en un discurso histórico que dio en la convención del Partido Demócrata en San Antonio en 1980, que rechazar una orientación científica y a favor del crecimiento, para reemplazarla por las órdenes de Wall Street y apoyar el libre comercio, la desregulación y los planes ecologista verdes, llevaría a la destrucción del partido. Su advertencia fue profética. Kesha Rogers, en su campaña del 2014 para el Senado de Estados Unidos, tomó el desafío planteado por LaRouche, para reconstruir la base del partido sobre los principios del Sistema Americano, que encarnaba el Nuevo Trato de Franklin Roosevelt y la Nueva Frontera de John F. Kennedy.

Como subrayó Rogers el martes en la noche, esta pelea va a continuar, ¡y la vamos a ganar!