LaRouchistas en México intervinieron en la conferencia de legisladores ecologistas globales: ¡Esto es fascismo!

12 de junio de 2014

12 de junio de 2014 — En la clausura de la sesión de la cumbre de la Organización Global de Legisladores por un Ambiente Balanceado (GLOBE), que se llevó a cabo en el auditorio del Congreso de México, del 6 al 8 de junio, el presidente honorario de Globe, el dizque honorable John Gummer, lord Debban de Gran Gretaña, estaba en medio de su arenga final para darles la última lavadita de cerebro a unos 400 legisladores presentes provenientes de 80 países, cuando un organizador del Movimiento de Ciudadanos LaRouchistas de México (MOCILA) interrumpió su discurso, gritando desde el balcón de la prensa, ubicado en la parte trasera de la sala: "¡Ese es el nuevo imperialismo británico! México repudia al imperialismo británico. ¡Fuera GLOBE!", y cantando el famoso coro patriótico, Va Pensiero, de la ópera de Giuseppe Verdi. Otro organizador rápidamente distribuyó un volante del MOCILA —cuyo título advierte: "GLOBE: LA NUEVA CARA DEL FASCISMO"— a los periodistas presentes, y desde el balcón dejó caer cientos de estos volantes para los delegados que estaban en la sala. "Los congresistas de las naciones deberían sentir vergüenza de pertenecer a tan infame organización, y a todas aquellas contrarias al progreso y en pro de despoblar al planeta", señala el volante.

El liderato de esa operación imperial clave que es GLOBE —que fue organizada en 1989 por los "gemelos perversos", Tony Blair y Al Gore, para arrear como ganado a los parlamentarios y congresistas de todo el mundo y meterlos al corral del movimiento ecologista antihumano— hizo corto circuito. Su cumbre en Ciudad de México se había centrado en la necesidad de conseguir el número suficiente de naciones que no espere a los acuerdos internacionales para limitar el desarrollo económico, sino que se lo impongan por iniciativa propia, por medio de leyes nacionales. En Estados Unidos, el reciente decreto del Presidente Obama sobre la decarbonización, para reformar la Ley de Protección Ambiental, se ha promovido ampliamente como un ejemplo de lo que se debe hacer, mientras que México se mostraba como el modelo para el nuevo capítulo de "Globe para las Américas", debido a las drásticas leyes de "cambio climático" que fueron aprobadas por el gobierno anterior.

En tanto lord Debben gritaba furioso desde el podio que quienes lo desafiaban eran "representantes del pasado", responsables de talar "muchos árboles", (!) la fuerza de seguridad privada que GLOBE desplegó dentro del Congreso Mexicano, se puso en acción, arrastrando brutalmente a los organizadores para sacarlos del sitio, maltratando a las mujeres en particular, y al mismo tiempo que se enfrentaban a periodistas nacionales e internacionales, y les exigían que les entregaran las cámaras de video y los teléfonos celulares, e ¡insultando incluso verbalmente al director de información de la oficina de prensa de la Cámara de Diputados!

La brutalidad de la respuesta de esta fuerza de seguridad privada contra los organizadores del MOCILA, generó por lo menos una docena de artículos en los periódicos mexicanos, muchos de los cuales identificaron la verdadera cuestión planteada por los organizadores del movimiento de LaRouche: el ambientalismo es fascismo. Noticias de Veracruz y Hoy Noticia informaron que "manifestantes distribuyeron una propaganda titulada 'La nueva cara del fascismo', en la que le decían a los legisladores... que ellos debían distanciarse de los planes 'verdes' neocolonialistas de los voceros y representantes supranacionales de la política extranjera del imperio británico'... Lo que hay detrás de las políticas disfrazadas de 'mitigación y adaptación al cambio climático' impulsadas por las organizaciones ecologistas supranacionales es el llamado 'maltusianismo', señalan en su volante impreso".

Algunos de los informes se centraron en la acusación de que "estas ONG lo que buscan es eliminar el concepto y aplicación del progreso", y que "bajo el disfraz de la defensa del medio ambiente encubren su verdadero propósito: la eliminación de la soberanía y capacidad productiva de las naciones. 'Para la oligarquía, la solución a la crisis es que desaparezca la mayoría de la población' ", como informó el artículo de Quaintrain. Otros periódicos mexicanos prefirieron enfocarse en la supuesta "violación de la seguridad" en el Congreso.