Argentina afirma "Somos una nación nuclear" —Ese es nuestro futuro

12 de junio de 2014

12 de junio de 2014 — El 15 de mayo, en víspera de la celebración del 34 aniversario de la fundación de la Comisión Nacional de Energía Atómica de Argentina (CNEA), este 31 de mayo, el vicepresidente de la misma, Mauricio Bisauta orgullosamente afirmó que "Argentina es un país nuclear. Tenemos un desarrollo en todas las provincias del país", y una variedad de proyectos que se extenderán hasta la próxima década, para asegurar que la energía nuclear tenga un papel cada vez mayor para suministrarle a Argentina la energía que necesita.

Dos logros importantes reflejan los avances en el programa de energía nuclear del país, que es una causa importante de orgullo nacional, pero también son objeto de odio por parte del imperio británico. Fueron las salvajes políticas neoliberales de Londres de la década de los 90 la causa de la destrucción total del programa nuclear de Argentina, que el Presidente Néstor Kirchner revivió en el 2006, subrayando la importancia estratégica de la energía nuclear para garantizar la soberanía económica y científica de Argentina.

El 3 de junio, la planta nuclear Atucha II —a la que se le cambió el nombre por, Néstor Kirchner— logró exitosamente una reacción nuclear controlada, comenzando de ese modo su primera fase de operaciones. Se espera que en 60 días comience a generar electricidad para uso comercial, y para fines del año alcanzará su potencia máxima de 745 MW, para suministrar un 5% de la demanda de electricidad. El niño mimado del FMI, Carlo Ménem, congeló la Atucha II en 1994, pero el personal de la CNEA tuvo mucho cuidado de mantener y proteger tanto su tecnología como sus equipos, rehusándose a abandonar el proyecto.

El 31 de mayo, en un discurso que dio Norma Boero, directora de la CNEA, en el Día Nacional de la Energía Nuclear, anunció que "la Argentina en muy breve tiempo va a poder decir que después de 31 años recupera su capacidad de enriquecer uranio, haciendo valer su posición de pertenecer al selecto grupo de 11 países que el Organismo Internacional de Energía Atómica reconoce como poseedores de esta tecnología". La reapertura de la planta Pilcaniyeu de enriquecimiento de uranio, en la provincia de Río Negro, que se mantuvo activa desde 1983 hasta 1989, y fue paralizada completamente en 1996, representa, afirmó Boreo, "soberanía e independencia", pues no se puede progresar dependiendo de la tecnología y los insumos del exterior.

Una vez que esté funcionando plenamente, la planta Pilcaniyeu le podrá suministrar uranio a las tres plantas argentinas existentes, como también a las nuevas que está programado construir. Se está haciendo la reapertura de las minas de uranio que fueron cerradas durante la década de los 90, y la CNEA va a construir una planta en la provincia de Formosa para producir dióxido de uranio.