Rusia ataca la estrategia de guerra de las 'Revoluciones de color'

7 de junio de 2014

7 de junio de 2014 — Anthony Cordesman, funcionario del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) quedó tan impresionado por el enfoque tan centrado de los conferencistas rusos y bielorrusos que intervinieron en la Conferencia Sobre Seguridad en Moscú el pasado 23 de mayo, que puso 52 páginas de las notas que tomó en esa ocasión, con diapositivas, en el portal electrónico del CSIS con el título de "Rusia y las Revoluciones de Color: Una visión militar de un mundo desestabilizado por EU y occidente (síntesis claves)". [1]

Cordeman escribió que "Funcionarios y oficiales rusos clave presentaron la visión de que Estados Unidos y occidente están desestabilizando deliberadamente a las naciones del Norte de África, el Medio Oriente y del resto del mundo para sus propios fines. Señalan que esas acciones han fracasado y se han convertido en la principal fuente del terrorismo. Ven que occidente rechaza la asociación con ellos y amenaza a Rusia a todo lo largo de sus fronteras con Europa.

"Algunos funcionarios rusos de alta jerarquía también utilizan el término de 'Revolución de Color' de manera más crítica que en el pasado. Por ejemplo, el ministro de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov, ha acusado a Estados Unidos y a la Unión Europea de intentar montar otra revolución de color en Ucrania, y dijo durante la Conferencia que 'los intentos de imponer recetas hechas en casa para realizar cambios internos en otras naciones, sin tomar en cuenta sus tradiciones ni sus características nacionales, para empeñarse en la exportación de la democracia, tiene un impacto destructivo en las relaciones internacionales y ocasiona un aumento en la cantidad de puntos calientes en el mapa mundial'.

"Lo que es fundamental es que Estados Unidos y Europea escuchen lo que dicen los líderes y estrategas militares rusos. Estas no son opiniones rusas que Estados Unidos y Europa se pueden dar el lujo de ignorar" (énfasis en el original).

Entre los ponentes rusos que abordaron ese tema en dicha Conferencia, estuvieron el ministro de Defensa ruso, Sergey Shoigu, el Jefe del Estado Mayor ruso, Valery Gerasimov, el ministro de Defensa de Bielorusia, Yury Zhadobin, entre otros. De acuerdo a la reseña de Dmitry Gorenburg, [2] Zhadobin "mencionó a Gene Sharp como el originador de la estrategia utilizada en estas revoluciones", como lo señaló Rachel Douglas en el semanario EIR del 3 de febrero de 2012. [3]

Zhadobin también caracterizó a los Estados del Báltico como una "zona gris" en Europa, dado que en el tratado sobre Fuerzas Convencionales en Europa, no hay límites para las fuerzas convencionales ahí, ni tampoco existen regulaciones para informar sobre las fuerzas militares en la zona, de tal modo que es una zona en la que se pueden aglutinar grandes fuerzas en secreto.

Vladimir Zarudnitsky, jefe de Operaciones del Estado Mayor ruso, profundizó en más detalles sobre la estrategia de las revoluciones de color. Este es el resumen que publicó Gorenburg sobre el discurso de Zarudnitsky:

"Igual que los ponentes de la plenaria, Zarudnitsky se centró en los aspectos militares de las revoluciones de color. Él argumentó que occidente considera a las revoluciones de color como formas pacíficas de derrocar regímenes no democráticos, pero los acontecimientos en el Medio Oriente y en el Norte de África han demostrado que la fuerza militar es una parte integral de todos los aspectos de las revoluciones de color. Esto incluye las presiones sobre el régimen en cuestión para impedir que utilice la fuerza para restaurar el orden, la disposición de ayuda militar y económica a las fuerzas rebeldes, y si esas medidas no son suficientes, la realización de una operación militar para derrotar las fuerzas del gobierno y permitir que los rebeldes tomen el poder. De este modo, las revoluciones de color son una nueva técnica de presión patentada por Estados Unidos y engranada para destruir un Estado desde adentro, dividiendo a su población. La ventaja de esta técnica es que requiere un gasto de recursos relativamente bajo para alcanzar sus metas.

"Zarudnitsky argumenta que, dado que este tipo de guerra se basa en el principio de la red, no tiene una línea de frente. Se utiliza principalmente en zonas urbanas, utilizando con frecuencia a civiles como escudo. Se pasan por alto las normas de guerra comúnmente aceptadas, dado que no se utilizan las fuerzas armadas oficiales que dirige el Estado. En vez de esto, se utilizan fuerzas criminales y terroristas y compañías militares privadas para actuar con impunidad. Para derrotar este tipo de guerra se requieren tácticas de contraguerrilla.

"La cuestión clave para los planificadores militares es cuál Estado será el próximo blanco. Los Estados débiles con economías pobres son por lo general los más vulnerables a estas tácticas, pero el factor principal para determinar los objetivos es el interés geopolítico del Estado provocador. Por este motivo, tales revoluciones se organizan principalmente en países con recursos naturales significativos o los que tienen alguna posición estratégica importante y practican una política exterior independiente. La desestabilización de tales países permite un gran viraje en el balance de poder en una región particular (en el caso de la Primavera Árabe, el Medio Oriente y el Norte de África)".