A sacudir al país con el plan de sobrevivencia de 4 puntos de LaRouche y el juicio político a Obama

14 de junio de 2014

por Jeff Steinberg

14 de junio de 2014 — La impresionante y aplastante derrota que recibió el niño mimado de Wall Street, Eric Cantor, en la primaria republicana del estado de Virginia, no es más que la indicación más reciente de que el pueblo estadounidense está harto de que Wall Street y Londres sean dueños de nuestra clase política en Washington DC, comenzando por el títere de los británicos el Presidente Barack Obama. La idea de que la derrota de Cantor se esté presentando como algo logrado por el "Partido del Té" es una tontería. Esto que pasó en Virginia se tiene que ver en conjunto con la victoria increíble de Kesha Rogers en Texas, (si señor, la victoria) [1], y veremos realmente que tenemos oportunidades en todas partes. Tal y como destacó LaRouche a principios de ésta semana, a pesar de los eventos positivos en Eurasia, el mundo no va a sobrevivir una guerra nuclear que todavía nos amenaza, a menos que haya una clara victoria en Estados Unidos. Eso quiere decir que hay que sacar a Obama de su cargo ya, por medios constitucionales e implementar "Las cuatro leyes nuevas para salvar a Estados Unidos ¡ya!" de LaRouche.

Deberíamos estar sacudiendo al país con una movilización en torno a los cuatro puntos hacia la supervivencia. LaRouche escribió ese documento crucial para abordar la cuestión de la desesperada y cada vez más estupidizada población, para darles un sentido claro y preciso de lo que se debe hacer para evitar la destrucción total de Estados Unidos, como históricamente lo hemos conocido. Además, en tanto Rusia claramente desafía la nueva doctrina angloamericana de guerras perpetuas de "revolución de colores" [2], tenemos un momento de oportunidad para exponer completamente los planes que tiene el imperio británico para eliminar la gran mayoría de la población mundial, ya sea con una guerra termonuclear directa provocada por la corona y sus agentes, o por las guerras perpetuas que estamos viendo hoy en el suroeste de Asia, el sureste de Asia, África, y el Asia Pacífico.

Las mismas redes de Al-Qaeda, de creación británico saudí que llevaron a cabo los ataques del 11 de septiembre le dieron a la mafia de Bush y Cheney el pretexto inicial para hacer trizas la Constitución y lanzarnos en lo que LaRouche de antemano advirtió sería un nuevo incendio del Reichstag (Parlamento alemán), están hoy arrasando a Irak. Los combatientes del llamado Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL) están en la cercanía de Bagdad luego de haber tomado varias ciudades en el norte de Irak. EIIL colocó en Youtube un video en el que promete matar al rey de Jordania Abdullah II, y desatar una guerra similar con la mira puesta en Jordania, Líbano, la Franja de Gaza, y el Sinaí. En otras palabras, para que la guerra de Siria e Irak se desate en toda la región. Este es el tipo de provocaciones que busca llevarnos hacia una guerra general, que LaRouche ha venido advirtiendo desde el asesinato de Gadafi. Recuerden: en ese momento, LaRouche dijo que el asesinato de Gadafi era síntoma de que los británicos ahora tenían como blanco a Rusia y a China [3]. ¡Piensen qué tan buen pronóstico fue esa advertencia!

Ahora que los rusos se han unido en la denuncia de los planes de guerra de los británicos centrados en las "revoluciones de colores", tenemos más aliados para destruir al imperio británico de una vez por todas. Todo el sistema financiero transatlántico está a punto de estallar. Si se lleva a cabo una auditoría, cada uno de los bancos de Europa demasiado grandes para quebrar, la van a reprobar, junto con todos los bancos grandes de Wall Street en Estados Unidos. Estamos al borde de que comiencen los rescates internos a la banca insolvente, y eso dará la señal para la desintegración inmediata de todo el sistema. Es por esto que el imperio británico y sus títeres en la Casa Blanca están tan desesperados para que comience una confrontación directa contra Rusia y China.

Lo que hagamos en Estados Unidos en los próximos días es absolutamente decisivo. LaRouche nos dio un arma nueva, extraordinaria y precisa, para dar ésta pelea. No lo dejen pasar. Tenemos que golpear como una fuerza estratégica única.