El Papa Francisco denuncia la legalización de las drogas; no hay concesiones con la "maldad" de las drogas

23 de junio de 2014

22 de junio de 2014 -– Durante su intervención en la Conferencia Internacional de Guerra contra las Drogas (International Drug Enforcement Conference) que se llevó a cabo en Roma, Italia, el Papa Francisco atacó la legalización de la marihuana -—o de cualquier otra droga "recreativa"-— en una referencia evidente a la legalización reciente en Uruguay que establece que el gobierno controlará la producción, el comercio y el consumo de la marihuana.

El Papa dijo que el intento de "la legalización de las llamadas 'drogas livianas', también las parciales, además a ser discutible en el plano legislativo, no produce los efectos prefijados", tal y como el narcopromotor George Soros afirma constantemente, de supuestamente reducir las ganancias de los carteles de las drogas, reducir la violencia y alcanzar la "reducción del daño".

El Papa explicó que ante "el flagelo" de las drogas "siento la necesidad de manifestar mi dolor y mi preocupación" en tanto sigue creciendo "en formas y dimensiones impresionantes, alimentado por un mercado oscuro, que supera las fronteras nacionales y continentales".

El Papa expresó gran preocupación acerca del modo en que los jóvenes caen presos de las drogas, especialmente si están desempleados o no reciben educación. Que llegan a este horizonte desesperado "que no tienen esperanza" y desafortunadamente, afirmó el Papa, buscan en las drogas una solución a sus problemas. Además, los recursos para recuperar a jóvenes adictos "son muy limitados, no son suficientes".

El Papa Francisco también criticó los métodos de tratamiento en que le ofrecen a los adictos "drogas sustitutivas" -–la metadona puede ser un ejemplo de esto-—las cuales "no son una terapia suficiente, sino un modo velado de rendirse delante del fenómeno... Quiero decir con mucha claridad que la droga no se vence con la droga. La droga es un mal, y con el mal no puede haber concesiones o compromisos. Pensar que se pueda reducir el daño consintiendo el uso de psicofármacos a las personas que siguen usando drogas, no resuelve el problema". Para decir no a las drogas "es necesario decir sí a la vida, decir sí al amor, sí a los otros, sí a la educación, sí al trabajo, sí a más fuentes de trabajo. Si se realizan estos 'sí', no hay lugar para la droga, para el abuso de alcohol, para las otras dependencias".