Saquen a Tony Blair del cargo como enviado para el Medio Oriente, piden ex embajadores británicos

26 de junio de 2014

24 de junio de 2014 — Hay tres ex embajadores británicos en países del Medio Oriente entre los firmantes de la campaña que pide "Saquen a Blair" como Enviado de Paz para el Medio Oriente. De acuerdo a la reseña publicada por el periódico Guardian del lunes 21, sir Richard Dalton, embajador en Irán durante el período de Blair, Oliver Miles, embajador en Libia en 1984 (cuando se cortaron las relaciones diplomáticas), y Christopher Long, embajador en Egipto de 1992 a 1995, son los principales firmantes de esta petición, que está dirigida al secretario de Estado de EU, John Kerry, al ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, a la responsable de las Relaciones Exteriores de la Unión Europea, lady Catherine Ashton y al Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon.

La iniciativa fue organizada por el miembro de la Cámara de los Comunes, George Galloway, productor del documental "The Killing of Tony Blair", y la carta dice en parte: "Para justificar la [invasión a Iraq en el 2003], Tony Blair engañó al pueblo británico al afirmar que Saddam tenía vínculos con al-Qaeda. A la luz de los sucesos recientes es una ironía cruel para el pueblo de Iraq que posiblemente el legado más duradero de la invasión haya sido el surgimiento del terrorismo fundamentalista en una tierra en la que previamente no existía. Creemos que el señor Blair, como defensor vociferante de la invasión, debe aceptar un grado de responsabilidad por sus consecuencias".

Blair se 'defiende' de los ataques

El jueves 19 de junio, días después de que el parlamentario George Galloway inició el llamado a juicio político de Blair, el diario londinense Financial Times publicó un editorial titulado "Where the Blame Lies Over Iraq" [1] (En quien recae la culpa por Iraq) el cual ataca duramente al pequeño Satanás número uno, por su locura en defender la guerra en Iraq. El diario ataca los esfuerzos "impropios y absurdos" hechos por la "clase del 2003" (Blair, Cheney y Paul Bremer) de presentarse a sí mismos como inocentes del caos actual en Iraq. El diario afirma que la invasión contra Saddam le abrió las puertas a al-Qaeda y a otros extremistas islámicos para que se apoderasen del país.

En vez de callarse la boca y evitar mayores ataques, el cobarde Blair escribió otro artículo como respuesta [2], que el FT publicó el 23 de junio. Ahí sostiene que, de hecho, él no "busca persuadir a la gente sobre la decisión del 2003". Él solo trata de informar a todos del verdadero problema real, que no es el imperio británico y sus amigos saudíes, sino "la combinación tóxica de política mala y religión mala... no confinada solo a Iraq o Siria sino... extendida no solo en todo el Medio Oriente sino también en el mundo".