"La historia se cierra en torno a Obama"

27 de junio de 2014

27 de junio de 2014 — En entrevista en vivo en Voice of Russia el 26 de junio, en ocasión del anuncio del presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, de que pretendía demandar al Presidente Obama por no cumplir con lo que juró en su toma de posesión, el estadista norteamericano Lyndon LaRouche dio una evaluación franca. Obama está "al borde de que lo saquen" dijo LaRouche. Si no lo sacan del cargo, agregó LaRouche "les puedo garantizar, prácticamente garantizarles, que nos encaminamos hacia una guerra termonuclear".

Sin embargo, "en particular en los dos últimos días, podemos decir que lo más probable es que Obama sea sacado de su cargo" concluyó LaRouche.

En verdad, la dinámica en contra de Obama recuerda el documento del 9 de mayo de LaRouche "La historia se cierra en torno a Obama". [1] Y en el movimiento de LaRouche, con sus colaboradores, están forjando esa historia, preparando a la nación para que se haga lo que "no es una opción sino una necesidad inmediata", las cuatro leyes para salvar a Estados Unidos.

La punta de lanza de la campaña inmediata para enjuiciar políticamente a Obama es la declaración del 24 de junio de LaRouche, "Las revelaciones sobre Bengasi de Hillary Clinton significan que se tiene que enjuiciar políticamente a Obama de inmediato" [2]. Esta declaración fue el centro de la movilización con pancartas en Washington, DC, el 26 de junio, y ha empezado a salir en otras publicaciones, como el periódico People’s Voice (Voz del Pueblo). Está circulando también ampliamente en los estratos políticos así como también en el Congreso.

Mientras tanto, hay otros procesos que están llegando a su punto crítico y convergiendo. Primero la decisión unánime de ayer de la Corte suprema en el sentido de que Obama excedió su autoridad constitucional en sus nombramientos durante el receso del Congreso, un hecho que confirma el juicio de LaRouche, después de que el Tribunal de Apelaciones de DC fallara en contra de Obama sobre ese tema en enero del 2012, de que "ya se destapó todo" y que se había desatado desde ese momento una pelea real en contra de su ejercicio anticonstitucional del poder.

Segundo es el anuncio de Boehner de que él presentará un proyecto de ley al Congreso que permita una demanda legal en contra de Obama por no cumplir con lo que juró en la toma de posesión. Aunque Boehner insiste en que esto "no tiene nada que ver con un juicio político", la realidad es que lo que está detrás de esta moción para remover al Presidente es precisamente esto, no importa lo que él piense.

Tercero está la movilización institucional cada vez mayor en el Congreso y en la comunidad de inteligencia en contra de las maniobras de Obama, instigadas por los británicos, de lanzar una nueva guerra, en particular contra Iraq. La más notable es la actividad agresiva del senador Tim Kaine [3] aunque también de miembros de la comunidad de inteligencia y del Congreso quienes ahora están saliendo públicamente a revelar que el gobierno se ha negado a actuar sobre los informes que le presentaron hace más de un año a él y al Congreso, sobre el peligro que representaba el grupo yijadista terrorista Estado Islámico de Iraq y Siria (EIIS) en Iraq y Siria.

Esta resistencia al intento de tiranía del títere británico Obama se complementa con la resistencia global que está enfrentando, no solo en el frente de guerra sino también en la economía. Esta resistencia no es una oposición de ojo por ojo, sino de acciones de flanqueo estratégicas que están redefiniendo los términos de la batalla, en preparación a una victoria perdurable. Ejemplar de esto ha sido el enfoque del Presidente ruso, Vladimir Putin, con su propio pivote hacia Eurasia y su diplomacia en torno a Ucrania.

Ahora estamos empezando a ver un enfoque similar en el frente económico global. Enfrentados a la quiebra de su sistema, Wall Street, en particular, decidió "embargar a Argentina" en una sorprendente acción de saqueo con el mentado "rescate interno" que sentaría un precedente para eliminar las soberanías nacionales en todo el globo. Pero Argentina, teniendo firmemente en mente sus tradiciones propias y el potencial de poderse vincular al bloque Euroasiático, ha flanqueado de manera muy precisa a Wall Street, negándose a cumplir las sentencias del tribunal estadounidense a favor de los fondos buitre, y afirmando su derecho soberano a reestructurar su deuda.

Comentando sobre la decisión argentina, Lyndon LaRouche enfatizó que las decisiones del tribunal en contra de esa nación fueron "decisiones de Wall Street". Pero, dada la forma en que Argentina ha manejado la confrontación, al recurrir a la comunidad internacional y definir el tema en torno a la soberanía, dijo, "Argentina tiene el apoyo, Wall Street se quedó con el problema".

Wall Street tiene problemas no solo con Argentina. Como lo muestran las últimas cifras sobre la tasa de crecimiento de los derivados —¡actualmente con una tasa de crecimiento del 19% anualmente!— dados a conocer por el Banco de Pagos Internacionales (BPI), el sistema bancario de Nueva York está quebrado. Nosotros debemos hacer un llamado para que se le declare en quiebra, dijo LaRouche, y movernos a toda marcha con la Glass-Steagall y todas sus Cuatro Nuevas Leyes para salvar a EEUU inmediatamente.

No tenemos tiempo que perder.