Delegación argentina se va a reunir en Nueva York con el Magistrado Especial

7 de julio de 2014

7 de julio de 2014 — Para hoy está programada la reunión en Nueva York de una delegación argentina de alto nivel con Daniel Pollack, el Magistrado Especial, designado por el juez Thomas Griesa para que supervise las negociaciones entre Argentina y los representantes de los genocidas fondos buitres. Argentina se hará presente en la reunión con la posición que ha mantenido desde un principio: quiere pagar su deuda, pero en términos que sean "justos, equitativos y legales para el 100% de nuestros acreedores", como lo han reiterado una y otra vez.

Esto, por supuesto, es contrario al fallo de Griesa, de que no se le puede pagar a los tenedores de bonos reestructurados a menos que se le pague también a los depredadores financieros, el valor nominal completo de los bonos que ellos no reestructuraron y por los cuales los tenedores de bonos reestructurados aceptaron una reducción del 65%. La cantidad a pagar se ha disparado ahora hasta los $1,600 millones de dólares, con los intereses acumulados a la suma original de $1,330 millones.

Argentina está considerando otras opciones legales, como es llevar el caso ante el Tribunal Internacional de La Haya. Los comentarios de la prensa argentina ayer, en Ambito.com y Urgente 24 sugieren que esto se podría llevar a cabo si el juez Griesa embarga los fondos depositados en las cuentas del fiduciario del Banco de Nueva York-Mellon (BoNY), en cuyo caso Argentina demandaría al gobierno de Estados Unidos (los tribunales son parte de la estructura institucional del gobierno) por apoderarse de activos argentinos en violación de su soberanía. Estos comentarios sugieren que aquí se podría aplicar la Doctrina Drago, ya que sería un caso claro en donde Estados Unidos emplea la fuerza para forzar a un gobierno a pagar sus deudas.

Mientras tanto BoNY se está retorciendo, bajo presión de los tenedores de bonos europeos que lo están demandando, con el argumento de que la jurisdicción de Nueva York no se aplica a ellos y exigen que se les pague. El BoNY está entre la posición argentina de que debe cumplir con los términos de la reestructuración depositando fondos en las cuentas del BoNY —y por lo tanto, el asunto queda fuera de sus manos— y la orden del juez Griesa de que el BoNY no puede hacerle los pagos a nadie o se arriesga a ser considerado en desacato a una orden judicial. Ni tampoco pueden regresarle los fondos a Argentina, como lo ordenó Griesa, sin el permiso por escrito de ese gobierno.

Sin embargo, la única estrategia viable para Argentina es patear el tablero de ajedrez, adoptar la perspectiva de las cuatro leyes de Lyndon LaRouche y unirse al nuevo paradigma euroasiático para acabar de una vez por todas con su enemigo histórico, el imperio británico.