Se anunció la ruta para el gran canal interoceánico de Nicaragua

11 de julio de 2014

10 de julio de 2014 — La Comisión del Gran Canal de Nicaragua, y Wang Jing, propietario del Grupo HKND con sede en China, que será quien tendrá a su cargo la construcción del proyecto, anunció este lunes 7 la ruta que escogieron para construir el canal interoceánico Pacífico-Atlántico, avanzando con el proyecto.

El canal va a tener una longitud de 277 kilómetros desde la desembocadura del Río Brito en la costa del Pacífico del sureste de Nicaragua, hasta la desembocadura del Río Punta Gorda en la costa del mar Caribe. Incluirá dos esclusas, y 105 kilómetros del canal atravesarán el Lago Nicaragua. El tiempo de recorrido de todo el canal será de 30 horas, de costa a costa, para los 5,100 barcos más grandes del mundo que podrán utilizar este canal. Donlg YungSong, el ingeniero del proyecto del canal, dijo que el plan incluye la construcción de un lago artificial, similar al Lago Gatún de Panamá, que proporcionará agua para operar el canal, y servirá como centro para la acuacultura y de "ecoturismo".

HKND proyecta que se van a necesitar más de 50,000 trabajadores en la construcción del canal, y que una vez que esté operativo va a generar 200,000 empleos, en los subproyectos (un aeropuerto, dos puertos, centros turísticos, etc.).

Ayer, el Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, al dar a conocer la ruta del canal, mostró un libro que contiene los estudios de viabilidad para construir un canal como éste, que fue publicado por el gobierno de Estados Unidos y fue adoptado por el Congreso estadounidense hace 118 años, que detalla los beneficios de traería la construcción de tal canal.

Pero en vez de respaldar la decisión de construir este tan esperado proyecto, los lacayos de Wall Street que dominan actualmente a Estados Unidos, están maniobrando para oponerse a el. Shannon O'Neill, miembro del Concejo de Relaciones Exteriores de Nueva York, está publicando entrevistas maliciosas sobre cómo la selección de la ruta del canal es solo el primer paso, pero todavía se tienen que plantear los problemas medioambientales y monetaristas. Richard Feinberg, del Instituto Brookings, escribió ayer que el gobierno de Estados Unidos "hasta ahora... ha estado callado, evaluando en privado que el proyecto es poco probable, y 'no queriendo avivar las llamas', en palabras de un importante funcionario de Estados Unidos. Pero en tanto el proyecto siga recibiendo impulso, lo más seguro es que Washington reaccione".