Sudáfrica: ¡Construiremos más plantas nucleares!

15 de julio de 2014

15 de julio de 2014 — Después de un prolongado intento de sacar a Sudáfrica de su camino hacia la energía nuclear, el gobierno sudafricano del Presidente Jacob Zuma mostró su firme respaldo al plan de construir seis nuevos reactores nucleares, dos en cada una de las tres nuevas plantas nucleares, para producir un total de 9.6 gigavatios (GW) de energía eléctrica. Zuma claramente dejó ver esto en su discurso del informe anual al Congreso el pasado 17 de junio, conjuntamente con algunos compromisos aparentemente obligatorios de energía eólica, energía solar y de fracturación hidráulica para petróleo de esquisto.

Desarrollo nuclear o primavera árabe

La decisión se da en el contexto de la acelerada consolidación de la asociación del BRICS, conformado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Todas las naciones del BRICS tienen plantas de energía nuclear y todas ellas están construyendo más plantas. La decisión de Sudáfrica también tiene implicaciones enormes para el potencial desarrollo de la energía nuclear en el continente africano. Por sí sola, Sudáfrica tiene una economía totalmente establecida, que podría impulsar el desarrollo mucho más al norte del país.

Además actualmente Sudáfrica es el único país en el continente africano que tiene una planta de energía nuclear, que está ubicada en Koeberg, a 20 millas al norte de Cape Town, y que suministra 1.8 GW, o alrededor de 5% de la electricidad del país. Fue autorizada desde 1984.

Los anuncios hechos por Zuma significan que el Plan Nacional de Desarrollo 2030 (NDP), que se apartó de la energía nuclear, no se aplicará en lo que concierne a la energía nuclear, y probablemente tampoco en otros aspectos. El retrógrado plan NDP puede haber sido escrito por el Banco Mundial. Zuma respaldó el NDP en el 2012, y había obtenido el respaldo del partido gobernante ANC.

Luego se reunió en dos ocasiones en el 2013 con el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, para hablar sobre las necesidades de energía nuclear de Sudáfrica.

El modelo del proyecto involucra un financiamiento completo de parte de un socio internacional como Rusia o China. El socio construirá las plantas, utilizando tanto como sea posible componentes surafricanos, y gestionando que los sudafricanos obtengan el dominio de las capacidades tecnológicas.

El gobierno sudafricano tiene el propósito de controlar el ciclo completo de combustible nuclear. El país tiene el 5.5% de los depósitos mundiales de uranio recuperable, y su vecino Namibia tiene otro 5%. Sudáfrica viene separando uranio de sus minas de oro y cobre desde que en 1952 se proyectó la construcción de una planta con este fin.

El proyecto que ahora está respaldando el Presidente Zuma es similar en algunos aspectos al que fue aprobado por el gabinete ministerial del Presidente Thabo Mbeki en junio del 2008, pero es mucho más ambicioso. El gabinete de Mbeki aprobó un plan para tener 40 GW de energía nuclear para el 2015; el plan actual contempla solo 9.6 GW de nuevas plantas nucleares para esa fecha. Pero a Mbeki lo derrocaron con un golpe de estado frío solo unos meses después de que su gabinete había aprobado el plan de 40 MW. El golpe fue dirigido por los mismos intereses de Londres y de Wall Street (y algunos de los mismos individuos) que formularon el plan NDP que elimina el desarrollo de la energía nuclear.

Zuma, de inmediato, debe iniciar programas de empleos en el sector público al estilo de Franklin Roosevelt, para dar puestos de trabajo a los desempleados. Si fracasa en esto, es casi seguro que esto podría llevar a una "primavera árabe" dirigida por Londres y Wall Street.