Presidente de Honduras denuncia al narcotráfico y a la falta de oportunidades económicas como causas de la crisis de inmigración

18 de julio de 2014

18 de julio de 2014 — Bajo el régimen de Barack Obama y de su Fiscal General, Eric Holder, la Nueva Guerra del Opio del imperio británico se volvió la política de Estados Unidos: a los agentes federales se les ha ordenado que no hagan que se cumplan las leyes federales en contra de las drogas; se recortaron los recursos que se dedicaban a las fuerzas nacionales y multilaterales para combatir al narcotráfico; a los bancos del narcotráfico como el HSBC les han dado inmunidad, y a los vecinos de Estados Unidos hacia el sur se les anima a que consideren la legalización de la producción y el consumo de la marihuana, la cocaína y de la heroína.

Con esa realidad en mente, consideren lo que implica lo dicho por el Presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, sobre la crisis de la inmigración en una entrevista amplia y muy conmovedora que fue publicada por el periódico mexicano El Excelsior, hace tres días. El Presidente Hernández declaró de manera enfática que la crisis de inmigración de Centroamérica es provocada por la falta de oportunidades económicas y por la violencia en la región, y alrededor del 85% de esa violencia la genera el narcotráfico que alimenta el consumo de drogas en Estados Unidos. Hernández apeló a Estados Unidos para que asuma su parte de responsabilidad para enfrentar el problema del narcotráfico.

Honduras dedica un enorme porcentaje de sus limitados recursos a recuperar territorio de manos de los carteles asesinos. "Poco a poco vamos rescatando espacios y dándole a la gente la libertad con la que nació para caminar y convivir sanamente", explicó Hernández y añadió que "si trabajáramos en conjunto en ello, como se trabajó con Colombia, como se trabajó con México, estoy seguro que con el esfuerzo que Honduras está haciendo, ya liberando ciertas zonas, estoy seguro que saldríamos mucho más rápido".

Sin embargo, en vez de ello, señaló que en algunos estados de Estados Unidos están legalizando la marihuana. "Para Estados Unidos, para ciertos funcionarios, el problema del consumo de drogas es un problema de salud y de cuánto cuesta rehabilitar a alguien o evitar que se convierta en adicto.

"Para nosotros aquí es perder la vida, que dos o tres generaciones de jóvenes se vayan a La Mara, que es el brazo armado del narcotráfico, entonces la dimensión del problema es muy diferente".

La enorme mayoría de niños que está escapando hacia Estados Unidos, viene de zonas urbanas en donde se ha concentrado la violencia del narcotráfico y en su mayoría uno o a ambos padres de estos niños se encuentra en Estados Unidos, señaló Hernández. "No estamos hablando de cualquier cosa, estamos hablando de seres humanos, estamos hablando de niños, del vínculo tan natural de estar cerca entre los padres e hijos", subrayó el Presidente hondureño. Los "coyotes" que se encargan del tráfico de personas que van hacia el norte están vinculados con los narcotraficantes.

Por el contrario, "si Honduras es un espacio, igual que Centroamérica, de oportunidades, de crecimiento económico, de vivir en paz y tranquilidad, nadie emigraría para allá", explicó.

El gobierno de Honduras, con sus recursos limitados, se está movilizando con el sector privado y con organizaciones civiles y religiosos, para poder recibir de manera ordenada a la enorme cantidad de personas que han sido deportados y están esperando que lleguen al país, y asegurarse de que los niños regresen a las escuelas y a lugares seguros, y que a los adultos se les integre a algún tipo de programa gubernamental de asistencia. La primera dama, quien ahora preside la fuerza de tarea nacional para los inmigrantes, y la mitad del gabinete de ministros fueron personalmente al aeropuerto a recibir el primer avión que traía de regreso a las personas que fueron deportadas el fin de semana pasado.