La histeria se apodera de algunos bancos centrales ante la amenaza de un colapso

16 de julio de 2014

16 de julio de 2014 — Tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como el presidente del Banco Central Europeo (BCE) Mario Draghi, han hecho durante los últimos días un gran esfuerzo para crear un gran esquema de "emisión cuantitativa" (imprimir dinero para darlo a los bancos) para la zona del euro, en tanto que el sistema bancario europeo da más señales de una pronta repetición del derrumbe que tendría repercusiones en los bancos de Estados Unidos y de Sudamérica.

Draghi habló el 15 de julio ante el Parlamento Europeo y les dijo que la emisión cuantitativa (llamada "EC") estaba "plenamente dentro del mandato" del BCE, algo muy disputado en el parlamento y los tribunales alemanes. El hecho de que lo haya planteado con tanta desfachatez, tiene que ver más bien con la exigencia pública que le hizo el FMI el 14 de julio: que el BCE no debe llevar a cabo "no solo" su nuevo programa de préstamos a 1% de interés para los banco, por un total de $1.4 billones de dólares, sino también debe ejecutar un plan de CE dirigido directamente a comprar las deudas soberanas europeas (incobrables) que tienen los bancos como supuestos activos, no solo en los países "problema" del sur de Europa, sino de toda Europa. La exigencia que hizo el FMI en su revisión anual de la economía de la zona del euro, la calificó como "una crítica devastadora al BCE" en la columna financiera del diario londinense Telegraph que escribe Ambrose Evans-Pritchard. La respuesta de Draghi, como siempre, fue la de tratar desesperadamente de lograr los "resultados" tan solo con prometerlos en voz alta, aunque sea algo que no podrá hacer de ninguna manera.

El FMI fue también muy directo en cuanto al motivo de su desesperación para exigir la EC, a pesar de su retórica sobre que la inflación está muy baja: "Los mercados financieros están todavía fragmentados, se sigue contrayendo el crédito y los altos costos de los préstamos restringen la inversión en países que tienen enormes brechas en su producción, grandes cargas de endeudamiento y alto desempleo" (¡Casi nada! Y está hablando de toda la zona del euro). Así que, el FMI exige al BCE "un programa de compra de activos a gran escala" (o sea, en cristiano, que el BCE emita dinero para comprarle a los bancos la deudas incobrables que tienen). Ni el FMI ni ninguna otra agencia prevén ya ningún crecimiento económico notable en Europa, en donde la producción industrial continental está ahora a 12% por debajo del nivel de 2008 (cuando el crac), y en mayo cayó otro por ciento más.

Pero, ¿por qué tiene que comprar el BCE la deuda soberana que tienen los bancos como activos? Las dos principales razones apuntan al derrumbe: Primero, el resto de los activos de los bancos son tan tóxicos que no se los pueden vender ni al BCE; a esto se refieren como el problema de la "falta de activos de calidad para EC". Segundo, los gobiernos necesitan crédito para rescatar a los bancos bajo cualquier modalidad, todo lo cual les cuesta enormes cantidades.

Como un indicio importante del primer motivo para un derrumbe, la agencia noticiosa financiera Bloomberg News informó el 15 de julio que los bancos europeos tratan de vender rápidamente unos $800,000 millones de dólares en activos de bienes raíces a empresas de riesgo de Estados Unidos, entre ellas Lonestar Capital y Cerberus Capital Partners, con un descuento de remate. Tan solo los bancos españoles tienen $250,000 millones de dólares de esta montaña de basura de la que se quieren deshacer, todo en un intento de sobrevivir a las "pruebas de estrés" que hará el BCE este año. En esencia, están vendiendo bienes raíces embargados, en paquetes enormes de $1000 millones de dólares, de un solo golpe. Para al ritmo en que se pronostica que podrán vender esos "activos" este año, cuando mucho llegarán a los $60,000 millones, pero nunca a los $800,000 millones.

Al mismo tiempo se extiende la misma epidemia de quiebras bancarias. En Portugal, otra división del Grupo Banco Espirito Santo quebró el 15 de julio, dejando de pagar unos mil millones de dólares en préstamos recientes de Portugal Telecom, con lo cual le extendió el desplome en el precio de sus acciones a esta empresa también, así como a Brasil Telecom (Oi Group), con la cual estaba a punto de fusionarse. El nivel de préstamos de la banca en Portugal el año pasado cayó en casi 9%, según se informó.

En Bulgaria, el 15 de julio se le cayó al gobierno el rescate bancario mediante la modalidad de crear un "banco bueno y un banco malo", que había anunciado el día anterior, para resolver la situación del banco CCB que quebró. El gobierno no pudo encontrar como proteger los depósitos mayores a los 100,000 euros, así que se les aplicó el "rescate interno" (bail-in), o sea, se utilizaron para el rescate como en el prototipo Chipre.

Mientras tanto, el FMI le dijo al gobierno de Austria que no procediera con su pretendido programa de "rescate interno" de saqueo de $1,200 millones de dólares de las deudas del banco Hypo Altria, las cuales estaban garantizadas por un gobierno provincial austriaco. Le advirtió al gobierno que eso podría derrumbar otras deudas garantizadas de manera similar. El gobierno de Austria anunció este rescate interno, es decir, latrocinio, de los propietarios de pólizas de seguro y de fondos de pensión, para tratar de mantener abierto este banco quebrado y dejarlo operar. Y ahora otro banco austriaco supuestamente "saludable", el Erstebank, anunció pérdidas por $2,200 millones y las agencias calificadoras lo redujeron de categoría de manera drástica.