La alusión de la Presidenta de Argentina a la Glass-Steagall refleja que el control imperial británico se desmorona

28 de julio de 2014

28 de julio de 2014 — El un discurso que dio la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner el 25 de julio y que se difundió por video a un público de la provincia norteña del Chaco, para celebrar la apertura de una nueva planta para fundir hierro, hizo una referencia obvia a la Ley Glass-Steagall —sin llamarla por su nombre— cuando señaló: "Quiero contarles que había una ley en Estados Unidos, que prohibía ese tipo de especulaciones" que llevan a cabo los depredadores fondos buitre, en su guerra contra Argentina.

La Presidenta Fernández hizo alusión a la Glass-Steagall al discutir sobre el fraude contra el país perpetrado por los fondos buitre, los cuales "compraron bonos defaulteados, en el 2008, o sea compraron papeles que ya sabían que no valían nada". Ella implicaba obviamente que hoy se necesita una ley como esa que "había en Estados Unidos" porque "porque quien compra un papel que está vencido y defaulteado, evidentemente, no es porque tienen buena intención, sino porque quiere especular, ver cómo puede ganar más plata".

Y como están las cosas, luego de la histórica Cumbre del BRICS en Fortaleza, Brasil, y el surgimiento de una geometría global completamente nueva, sustentada en el desarrollo económico, científico, y humano, las declaraciones de la Presidenta de Argentina van a ponerle los pelos de punta al imperio y a su lacayo Barack Obama. "Tenemos un sentido muy grande de la responsabilidad histórica que nos cabe en estos momentos" dijo, "de defender este proyecto, pero por sobre todas las cosas es defender a todos los argentinos, no estamos defendiendo a este gobierno, a mí me falta muy poco para terminar como Presidenta, para mí sería muy fácil firmar cualquier cosa, como han hecho otros, y que se hagan cargo los que vienen, pero yo no soy de esas... nosotros estamos pagando y nos vamos a seguir haciendo cargo de todas las responsabilidades y de este país porque esto no es para este gobierno, esto es para todos los argentinos".

La Presidenta argentina dejó absolutamente claro que la pelea que su gobierno está dando en contra de los buitres satánicos, es realmente una pelea en contra de todo el sistema financiero putrefacto. No son solo los argentinos que están peleando en contra de estas prácticas especulativas, dijo ella, "sino todo el mundo, porque creo que esto de la Argentina es un caso testigo mundial... Porque si triunfan estás prácticas de los fondos buitres en el mundo", afirmó, quién va a querer comprometerse e invertir, así como quienes hicieron esto y construyeron esta planta metalúrgica en el Chaco, si hay "algo que en seis años logró un retorno en dólares de 1680 por ciento sin haber puesto nada, sin haber arriesgado nada".

Ella advirtió que si los buitres salen ganando, "va a ser muy difícil en el mundo que se reestructuren deudas, o que hayan gentes convencidas para invertir o para volver a reactivar la economía mundial y global que necesita imperiosamente generar trabajo, investigación, desarrollo, ciencia y tecnología".

Fernández de Kirchner también expuso las prácticas genocidas de la "aritmética de los banqueros", como Lyndon LaRouche lo ha denunciado por décadas. Este es el mecanismo de saqueo por medio del cual las naciones pagan y pagan, y sin embargo terminan teniendo una deuda mayor de la que tenían cuando empezaron a pagar, a consecuencia de las usureras tasas de interés, devaluaciones forzadas, y las comisiones de los banqueros combinado con las condicionalidades de austeridad. En Argentina, Fernández explicó esta "bicicleta financiera" comenzó en 1976 después del golpe militar y continuó por 25 años. ¿Cómo funcionó esto? "Bueno, vencía un préstamo y se volvía a agarrar otro préstamo y se agregaban más intereses y más capital para refinanciar esto. ¿Saben lo qué es la deuda externa? Una bola de nieve, que crecía cada vez que avanzaba porque como siempre nunca pagábamos y siempre estábamos refinanciando y así fue como explotó, finalmente, en el 2001", y Argentina cayó en el mayor incumplimiento de la deuda en la historia.