LaRouche: la aprobación de la HRC 105 en la Cámara de Representantes hace posible otras cosas. ¡El Congreso no se puede deten...

29 de julio de 2014

LaRouche: la aprobación de la HRC 105 en la Cámara de Representantes hace posible otras cosas. ¡El Congreso no se puede detener ahora!

29 de julio de 2014 — Lyndon LaRouche acogió con beneplácito la votación bipartidista del pasado viernes 25 en la Cámara de Representantes con la que se aprobó la Resolución Concurrente de la Cámara de Representantes (HRC) 105, y señaló que esa votación significa que también son posibles otras cosas. La resolución presentada por el congresista Jim McGovern, Walter Jones y Barbara Lee establece, luego de las enmiendas, que "el Presidente no podrá desplegar o mantener Fuerzas Armadas de los Estados Unidos en un papel de combate sostenido en Iraq sin la autorización estatutaria específica para dicho uso promulgada después de la fecha de la adopción de este resolución concurrente". También establece que: "Nada en este resolución concurrente sustituye los requerimientos de la Resolución sobre Poderes de Guerra".

Esta resolución reafirma el principio constitucional de que es el Congreso el que tiene que autorizar y declarar la guerra, no el Presidente. Fue aprobada por una mayoría bipartidista abrumadora. 180 republicanos y 190 demócratas votaron a favor de la resolución. Fue respaldada por ambos lideratos, demócrata y republicano.

Al mismo tiempo, la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes inició una investigación sobre la política de litigios del Departamento de Justicia del gobierno de Obama con respecto a los arreglos a los que se llegaron en relación a la conducta del Citigroup y JPMorgan en el empaquetamiento, bursatilización, comercialización, ventas y emisiones de valores respaldados por hipotecas residenciales. En ambos casos, en contraste con el manejo que tuvo el Departamento de Justicia con los casos del Credit Suisse y BNP Paribas, se llegaron a arreglos sin siquiera una demanda de por medio en contra de los bancos, no digamos enjuiciamiento de las partes responsables.

Lyndon LaRouche inmediatamente estableció que esto trae de nuevo a colación la cuestión de Argentina. Esto es nuevo. Como en el caso de la votación en la Cámara de Representantes, hay quienes claramente decidieron ya no seguirle el juego a Wall Street.

Esto se ve también claramente en una columna que apareció en la sección de Negocios del New York Times escrita por Floyd Norris, titulada "The Muddled Case of Argentina Sovereign Bonds" (El caso disparatado de los bonos soberanos de Argentina). Norris critica no solo al juez, sino también al tribunal de apelaciones y a la Corte Suprema. Destaca que el juez Griesa ha cometido un error al dar un fallo que no toma en consideración el hecho de que "algunos de los bonos intercambiados argentinos estaban denominados en dólares estadounidenses, algunos en pesos argentinos, algunos en euros y algunos en yenes japoneses. Algunos de ellos estaban sujetos a la ley de Nueva York, otros a las leyes argentinas, inglesas o japonesas". Norris concluye después, refiriéndose al plazo fijado para el 30 de julio por el juez, "en la medida en que nos acercamos al miércoles, el juez tiene mucho que recapacitar sobre esto. Hubiera sido mejor que hubiera pensado antes de emitir su orden o que el tribunal de apelaciones o la Corte Suprema lo hubieran forzado a hacerlo".

A la luz de estos acontecimientos, Lyndon LaRouche hizo la siguiente declaración sobre lo que se tiene que hacer:

"Nadie va a poder cobrar esa deuda nunca. Lo mejor es dejarla por la paz. Es una causa perdida. Algunos han decidido no seguirle el juego a Wall Street. No hay forma de que se pueda imponer el rescate interno. Se ha llegado al punto en donde no funciona, ni la idea misma de tratar de hacerlo. Anulemos todas las deudas malas. Luego podemos usar el factor deuda que quede en el sistema denominándolo como activo, que se puede comercializar a precios bajos.

"Reduzcamos el problema a una dimensión que la población pueda manejar. No nos importa que tanto desaparezca. Tenemos que desaparecer lo suficiente como para que haya una economía.

"El sistema internacional se halla en una crisis de desintegración. La gente inteligente quiere clausurar todo lo que no sea sustentable. Anularlo simplemente. Si no son fungibles, olvídenlos. Tomemos lo que haya que sea fungible y empecemos con eso. ¿No es mejor operar sobre un concepto de fungibilidad? Eso da la oportunidad de crear un nuevo factor de crédito y que la población vuelva de nuevo a tener empleos.

"Lo mejor es deshacerse de esos reclamos. Pongamos a trabajar a la población para producir de nuevo. Eliminemos el factor quiebra. Hagamos que todo lo que sea fungible se vuelva fungible. Ahora si, habría una oportunidad de ingresar a una empresa, de ir a trabajar en una empresa".

Después de la votación en la Cámara de Representantes, éste es el momento de asestar el golpe mientras el hierro todavía está caliente. El Congreso no puede parar en esto.

Como lo afirmó Lyndon LaRouche, el Congreso no puede irse a receso como lo tiene planeado para el 31 de julio. El Congreso tiene que seguir sesionando hasta que saquen a Obama de su cargo y se restablezca la ley Glass-Steagall, como la primera de las cuatro leyes necesarias propuestas por LaRouche para llevar a cabo la reorganización por bancarrota y garantizar que no se lance la Tercera Guerra Mundial mientras el Congreso está en receso.