Las nuevas sanciones de EU y de la UE afectan a Europa Occidental no a Rusia

31 de julio de 2014

31 de julio de 2014 — El Presidente Barack Obama convocó a una conferencia de prensa en el Jardín Rosado el martes 29 en la tarde para bravuconear que las nuevas sanciones en contra de los sectores de energía, armas y finanzas de Rusia, coordinadas con sanciones similares aprobadas por la Unión Europea (UE) "tendrán un impacto aún mayor" que la última ronda de sanciones, que ya habían logrado "debilitar aún más a la ya débil economía rusa".

Las sanciones del Departamento del Tesoro apuntan contra bancos y a la Corporación Astilleros Unidos (USC por siglas en inglés) de Rusia, la cual, no casualmente, está involucrada en el contrato francés de abastecer con barcos de asalto anfibios clase Mistral a Rusia, que Obama insiste tiene que cancelar Francia, aunque Francia se ha resistido hasta ahora.

El estadista estadounidense Lyndon LaRouche destacó hoy que la intención de estas sanciones económicas ordenadas por Gran Bretaña, desde su concepción, es castigar a Europa Occidental, para separarla de Rusia.

Para Alemania, las sanciones constituyen la segunda vez que la industria alemana ve destruido su mercado ruso. La primera vez se produjo con la agresiva aplicación de la terapia de choque durante los años de Yeltsin, que llevó a un desplome casi total de la presencia de Alemania Oriental en el mercado ruso. A principios de los 1990, maquinaria, equipo y buques con valor de miles de millones de dólares, que ya estaban ordenados y pagados parcialmente por la URSS antes de 1991, se pudrieron en los centros industriales de Alemania Oriental. La estrategia Treuhand de Birgit Breuel fue la que se usó para la terapia de choque que consistía en cambiar la economía de Alemania oriental para alejarla de Rusia y reorientarla hacia Occidente con la pérdida de unos 3 millones de empleos industriales. Cerca de dos millones de alemanes orientales emigraron a la parte occidental del ahora país unificado, porque ahí no tenían futuro, y lo que se ha reconstruido en los últimos 25 años, nunca ha podido compensar el desplome de la industria anterior de Alemania Oriental.

La guerra económica a la que ha entrado ahora la UE con este catálogo nuevo de sanciones contra Rusia, va a golpear duro a las compañías medianas de alta tecnología (Mittelstand) que representan la enorme mayoría de las 6,000 firmas que tienen negocios con Rusia- así como también a compañías grandes como Opel y Siemens. De hecho ya la compañía automotriz Opel ha sentido las repercusiones, en la medida en que las ventas de autos en Rusia se redujeron en un 12% en mayo y en junio hasta en un 17%; Opel es el que está más expuesto en Rusia, entre las compañías automotrices alemanas. Siemens, con sus compromisos con Rusia por 2,300 millones de euros, pudiera enfrentar pérdidas considerables en toda una gran variedad de productos, desde locomotoras hasta equipos eléctricos y tecnologías médicas. Se informa que los posibles socios comerciales rusos de Alemania le han dicho a muchas medianas empresas alemanas (Mittelstand) que debido al debate sobre sanciones, ya no se consideraba más a Alemania como un socio confiable, así que los rusos ahora buscan otros socios en Corea y otras partes.

Al mismo tiempo, las compañías también enfrentan pérdidas por una devaluación del rublo producto de las sanciones porque van a recibir menos euros por sus productos.

En el caso de Austria, Christoph Leitl, jefe de la Cámara de Comercio de Austria, le dijo a RIA Novosti que ellos "esperaban que las exportaciones se contrajeran en un 20% este año en comparación con el año pasado, y en turismo el desplome debido a los turistas rusos ya es asombrosamente tangible".