Independencia de Escocia: el imperio apurado para evadir un golpe directo

8 de septiembre de 2014

8 de septiembre de 2014 – A 10 días antes de la votación escocesa del 18 de septiembre en el referendo sobre si se separan de Gran Bretaña, los resultados de las últimas encuestas de opinión han hecho que el imperio se apresure. Las cifras de la encuesta YouGov que se dieron a conocer el 8 de septiembre muestran, que excluyendo indecisos, un 51 % de los escoceses están a favor de la independencia y un 49 por ciento están en contra. Antes de que se dieran a conocer las cifras el sábado, la oficina de la Calle Downing número 10 (Primer Ministro), había explicado que las cifras anteriores de YouGov, del 1 de septiembre —que mostraban ese margen con tres puntos menos de diferencia— diciendo que eran reacciones emocionales por sobre lo racional. YouGov consistentemente ha producido cifras más bajas a favor del 'Sí' que sus competidores, sostienen los informes de la agencia.

El primer ministro Cameron respondió a las noticias anunciando que iba a consultarlo hoy con la reina, quien, casi de casualidad se halla escondida en su castillo en Escocia.

Con la lumbre en los aparejos, el ministro de Finanzas George Osbourne dijo el 6 de septiembre que en los próximos días se van a fijar planes para darle más autonomía a Escocia sobre impuestos y gastos. Anteriormente, el primer ministro David Cameron había vetado la tercera opción en la boleta electoral para obtener más devoluciones fiscales, apostándole a que la opción radical de 'sí' o 'no' sería una clara victoria para el status quo. Es probable que ahora Cameron se lamente de su decisión.

"En los próximos días se verá un plan de acción para darle más poderes a Escocia... Entonces los escoceses tendrán el mejor de los dos mundos posibles. Por un lado habrán evitado el riesgo de una separación mientras que por el otro tendrán más control sobre su propio destino que creo yo es lo que muchos escoceses quieren", le dijo Osborne a la BBC. "Más poderes para elevar impuestos, una mayor autonomía fiscal... más control sobre el gasto público, más control sobre las tasas de bienestar y una gran cantidad de otros cambios".