El proceso del BRICS le pone un freno a la legalización de las drogas

11 de septiembre de 2014

11 de septiembre de 2014 — Iberoamérica fue la plataforma seleccionada por la reina, sus lores y ladies y chusma como George Soros, desde la cual pretendían derrocar las políticas antidrogas internacionales. Con el liderato de los gobiernos guatemalteco y colombiano controlados por los británicos y el gobierno mexicano en el remolque, por lo pronto, ya están en marcha los preparativos finales para una resolución que Narcotráfico SA de la corona espera adopten las naciones de las Américas en la Reunión Extraordinaria de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre Política sobre Drogas del 19 de septiembre, en donde se hace un llamado para que se derogue la Convención Única en contra de las Drogas de la ONU para el 2016.

El 6 de septiembre apareció un artículo en el periódico colombiano El Espectador, escrito por un defensor ferviente de la legalización de toda droga imaginable, que en medio de la confabulación legalizadora en Costa Rica (la V Conferencia Latinoamericana sobre Política sobre Drogas) hizo sonar la alarma: esto pudiera no funcionar. No solo están firmemente opuestos a la legalización de las drogas Rusia, China, Malasia, Irán y algunos países árabes, sino que Iberoamérica no está alineada como se esperaba. Nicaragua y Venezuela se oponen a la resolución; Bolivia cree que el Estado "tiene que proteger a sus ciudadanos de algo terrible muy ligado al capitalismo"; Brasil está dudoso; Argentina a pesar de tener cabilderos muy activos, no está asegurada; Ecuador está vacilante.

El papel de Rusia al ofrecerle a las naciones de Iberoamérica asistencia para pelear contra el narcotráfico, como se ejemplifica en la ayuda que le están dando tanto a Nicaragua como a otros países, se destaca como un obstáculo importante.

Un cambio como este no es sorprendente. Las naciones que están determinadas a educar a su población para que dominen la energía nuclear, para que participen en la exploración del espacio, para que construyan un canal interoceánico que sería el proyecto de ingeniería más grande construido en décadas en la región, y demás, son naciones que ya no creen que la única opción que tienen es capitular ante la esclavitud y la desestabilización del narcotráfico de la reina británica.