Obama anuncia su estrategia contra el EIIS; el Congreso y otros lo contradicen

13 de septiembre de 2014

12 de septiembre de 2014 — La estrategia que planteó el Presidente Obama el miércoles 10 en la noche (en la víspera del 13 aniversario del 11-S) para llevar a cabo su guerra contra el EIIS (o el ISIL como prefiere llamarlo el gobierno) en Iraq y en Siria, tiene toda la apariencia de ser una versión a gran escala de la campaña con aviones robots (drones) que se ha venido ejecutando en Yemen. Después de todo, el mismo lo dijo así.

"Esta estrategia de eliminar a los terroristas que nos amenazan, y al mismo tiempo apoyar a los socios que están en la primera fila, es la que hemos ejecutado con éxito en Yemen y Somalia por años", dijo Obama. Será en una escala mucho mayor, y va a involucrar una gran variedad de recursos militares, e involucra a varios otros países, pero axiomáticamente, es lo mismo, eliminar a los chicos malos con armas de precisión en donde sea que los encontremos. Expertos en Yemen, y no pocos yemeníes, han estado diciendo por años que los ataques con los aviones robot han contribuido a producir más terroristas de los que han matado, y además han asesinado a un gran número de civiles inocentes también, y ha contribuido asimismo a la desestabilización existente en el país.

La campaña para "reducir, y por último para destruir al EIIL por medio de una estrategia integral de contraterrorismo sostenida" que anunció Obama tiene cuatro elementos:

1) Una campaña sistemática de ataques aéreos en contra de los terroristas. En pocas palabras, Estados Unidos lanza la ofensiva.

2) El aumento del respaldo a las fuerzas iraquíes y kurdas que combaten a los terroristas en la zona, con un envío adicional de 475 soldados estadounidenses a Iraq, para dar asesoría y para recopilar inteligencia. "Estas fuerzas estadounidenses no tendrán un misión de combate", prometió Obama. "No nos vamos a dejar llevar hacia otra guerra en territorio de Iraq. Pero se necesitan para dar apoyo a los combatientes iraquíes y kurdos con entrenamiento, inteligencia y equipo". Según la declaración que emitió el Pentágono justo después de que Obama diera su discurso, estos 475 soldados estarán involucrados en la misión siguiente: "Asesorar y dar ayuda a las Fuerzas de Seguridad Iraquí a fin de ayudarlas en la ofensiva contra el EIIL, y realizar vuelos de inteligencia, vigilancia y reconocimiento para aumentar la capacidad de Estados Unidos de atacar al EIIL, y coordinar las actividades de las fuerzas armadas de Estados Unidos en todo Iraq".

3) "Seguiremos utilizando nuestras importantes capacidades antiterroristas para impedir los ataques del EIIL", y en dos semanas Obama personalmente participará en una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas "para movilizar más a la comunidad internacional en torno a este esfuerzo".

4) Un aumento en la ayuda humanitaria a la población civil desplazada y amenazada por el EIIS.

Obama no piensa ir al Congreso para pedir autorización para hacer esto. "Yo tengo la autoridad para ocuparme de la amenaza del EIIL, pero creo que como nación somos más fuertes cuando el Presidente y el Congreso trabajan juntos", afirmó. "Así que acojo con beneplácito el respaldo del Congreso a este esfuerzo a fin de mostrarle al mundo que los estadounidenses están unidos pera enfrentar este peligro". Esto implica que el Congreso le dé a Obama $500 millones de dólares que ya pidió para apoyar en el entrenamiento a los "moderados" de la oposición siria contra Assad (si es que los consigue). "Es muy importante, para el Congreso, como parte de su compromiso de respaldar los esfuerzos contra el EIIL, respaldar la necesidad de entrenamiento y equipamiento adicional de los combatientes sirios que pueden llevar a cabo esta misión dentro del territorio de Siria", dijo el funcionario del gobierno que dio el informe.

Y sobre la autoridad de Obama, el funcionario del gobierno que dio el informe a los periodistas de la Casa Blanca, dijo en anticipación al discurso, que "no creemos que el Presidente necesita una nueva autorización para llevar a cabo una acción sostenida en contra del EIIL. Consideramos que él puede apoyarse en la 2001 AUMF [la autorización del Congreso con la que Bush inició la guerra en Iraq en 2001] como el estatuto que le da la autoridad para llevar a cabo operaciones de ataques aéreos contra el EIIL, por ejemplo. Y creemos que tiene la autoridad para continuar estas operaciones más allá de 60 días, en consonancia con la Resolución de Poderes de Guerra, porque las operaciones son autorizadas por un estatuto".

Aparentemente la cuestión sobre las tropas terrestres en Iraq fue discutida de manera muy reñida entre la Casa Blanca y los funcionarios de las fuerzas armadas. Según el periódico Washington Post, el general Lloyd Austin, comandante del Comando Central del Estados Unidos, recomendó enviar un contingente de Fuerzas Especiales "para asesorar y ayudar al ejército iraquí en la lucha contra los militantes", y se lo transmitió esto a la Casa Blanca el general Martin Dempsey, Jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, pero fue "desechado" a favor de una opción que no necesitara que soldados estadounidenses no lleven a cabo actividades en el frente. El general retirado James Mattis, predecesor inmediato del general Austin en el Comando Central, le dijo al Washington Post que "otra vez el pueblo estadounidense nos va a ver en una guerra que no parece tener ningún avance". Y agregó que "le dejas al enemigo la iniciativa por un período más largo".

En declaraciones que hizo luego John Kerry, Secretario de Estado, evadió esto. Kerry reiteró lo que había dicho Obama de que no se enviarían soldados estadounidenses a combatir al Estados Islámico en Iraq, antes de añadir que, "a menos que, obviamente, haya un cambio muy, muy dramático".