¿Se encamina el tonto de Obama hacia una trampa saudí?

16 de septiembre de 2014

16 de septiembre de 2014 — Según un informe que publicó el periódico de Washington DC, Politico, el sábado 13, la súbita decisión que tomó el Presidente Obama de reiniciar los planes para armar a las milicias rebeldes sirias que combaten contra el Estado Islámico (EI) fue idea de Arabia Saudita. Según la reseña, la asesora de la Casa Blanca de Obama sobre contraterrorismo, Lisa Monaco, estuvo en Arabia Saudita la semana pasada, en donde obtuvo el compromiso del Reino de Arabia Saudita para proporcionar bases para entrenara a los rebeldes sirios. Ella regresó rápidamente a Washington e informó al Presidente Obama personalmente en la Oficina Oval el martes en la mañana. En base a esa promesa de los sauditas, Obama se reunió con los líderes del Congreso y consiguió que aprobaran un añadido de $500 millones de dólares en ayuda a los rebeldes, para que se incluya en la resolución continuada (CR) para financiar al gobierno hasta diciembre. La adición de otros $500 millones de dólares para el apoyo de los rebeldes sirios, junto con la filtración del ofrecimiento de los saudíes para establecer bases de entrenamiento, ocasionó una reacción negativa en el Capitolio y fortaleció a los miembros del Congreso que exigen que Obama pida formalmente autorización del Congreso para las próximas intervenciones militares en contra del Estado Islámico.

Con la presión en aumento para que sea hagan públicas las 28 páginas clasificadas como secreto en el informe original elaborado por la Investigación Conjunta del Congreso sobre el 11 de septiembre, que detalla la complicidad de los saudíes en el financiamiento a los secuestradores de los aviones, y con cada vez más evidencia de que los saudíes financian al Estado Islámico y a otros grupos de Al Qaeda, la idea de que los saudíes "ofrecen" establecer campos de entrenamiento para los rebeldes sirios para pelear en contra del Estado Islámico, desafía cualquier lógica. Sin embargo, de acuerdo a lo informado por Político, la oferta de los saudíes fue el detonante que disparó la propuesta del gobierno.

El domingo 14, el diario Washington Post publicó un amplio informe de primera plana sobre el aumento del escepticismo respecto al plan de Obama para derrotar al EI. En cierto punto el informe cita a Jamal Khashoggi, presidente del canal de noticias Al-Arab, quien argumentó que no hay incentivo para los saudíes o para otros Estados del Golfo para unirse a la pelea contra el EI. "Nadie quiere estar en el centro de una sangrienta guerra sectaria", le dijo al Post. "Y si nos metemos en Siria, ¿nos ponemos del lado de los rebeldes" o del Presidente Assad de Siria?

Según el escritor Richard Wright, y otros expertos en Al-Qaeda, fue el mismo Jamal Khashoggi quien fue enviado en secreto a Afganistán en 1997 por el entonces jefe de la inteligencia saudí, el príncipe Turki bin-Faisal, para hacer un acuerdo con Osama bin-Laden, a fin de que Al Qaeda dejaría de atacar al Reino Saudita, y a cambio de ello, comenzarían de nuevo a llegar los fondos a las arcas del grupo terrorista.