Nada que no sea el juicio político puede salvar a Estados Unidos

15 de septiembre de 2014

15 de septiembre de 2014 — La terquedad del Presidente Obama en querer llevar a Estados Unidos a otra guerra que no se gana en el Sudoeste de Asia, sin pedirle al Congreso la aprobación formal mediante una nueva Autorización para el Uso de la Fuerza (AUMF, por sus siglas en inglés), ha provocado ya una respuesta de algunos congresistas. Pero nadie se puede dejar engañar con que esa reacción sea suficiente. Este Presidente ya ha cometido una serie de delitos que le hacen sujeto de juicio político y tiene que ser sacado de su puesto de inmediato por los medios constitucionales apropiados. Nada que no sea eso va a funcionar.

Ya algunos activistas del Partido Demócrata han dicho que el propio partido no puede sobrevivir las elecciones de noviembre próximo si los demócratas mismos no inician el proceso de juicio político en la Cámara de Representantes contra Obama antes de noviembre. Fueron los republicanos en última instancia los que obligaron a renunciar a Richard Nixon cuando era ya claro que representaba una amenaza para los Republicanos. No importa cuales delitos haya cometido Nixon o fuese a cometer, los delitos de Obama superan por mucho las acciones de Nixon. El sucio acuerdo entre los líderes demócratas y republicanos desde mediados de la década del 2000, de sacar el juicio político del orden del día, se tiene que acabar ya.

El hecho es que se tiene que sacar al Presidente Obama de su cargo para que el país pueda sobrevivir razonablemente para este fin de año. Aunque no hay ninguna fecha segura de cuando se van a desfondar los bancos de Londres y Wall Street para caer en el abismo, el estallido de la burbuja financiera es una certeza de corto plazo. Este fin de semana salieron a la superficie informes sobre una nueva burbuja de hipotecas de alto riesgo que se ha venido acumulando, cuando se dio a conocer una nueva ola de embargos de viviendas [1] que ha golpeado en el noreste de Estados Unidos principalmente, pero también en otras partes del país. Ni la ley Dodd-Frank ni la mentada Regla Volcker han hecho nada para impedir dominar a los bancos "demasiado grandes para quebrar" que se han hecho 40 por ciento más grandes y más expuestos todavía a la burbuja de derivados financieros ¡de casi $2000 billones (millones de millones) de dólares! La situación en Europa está más avanzada. El mes próximo el Banco Central Europeo anunciará los resultados de sus pruebas de estrés a los bancos europeos más grandes, y se reconoce universalmente que todos ellos están quebrados y sin remedio. El referéndum sobre la independencia de Escocia el próximo jueves 18 para separarse del Reino Unido, pude ser por sí mismo un detonador para que ocurra un gran pánico bancario en Londres, el cual tendría repercusiones de inmediato en troa la región transatlántica.

El mundo ha cambiado de manera fundamental desde la cumbre de las naciones de los BRICS el pasado 15 y 16 de julio, en donde las naciones que representan más de la mitad de la población y de la riqueza del mundo, plantó las semillas de un nuevo sistema mundial justo. Las naciones del BRICS han adoptado el Sistema Americano y Estados Unidos debe revivir sus propios principios constitucionales para unirse en este esfuerzo, en vez de aliarse con el imperio británico para detener la realización de un nuevo orden económico mundial justo, incluso al precio de una guerra termonuclear de extinción.

Esta semana el Presidente Xi Jinping de China realizará una visita de tres días a India para reunirse con el primer ministro de India, Narendra Modi. Antes de la cumbre, China acordó vender, junto con Corea del Sur, plantas nucleares a India y a construir ferrocarriles de alta velocidad en el Sudoeste de Asia como parte de la Nueva Ruta de la Seda y la Ruta Marítima de la Seda.

El único medio que pueden utilizar los británicos contra esta marcha de la historia, es la guerra. Como se mostró en la reciente cumbre de la OTAN, los británicos están empujando una confrontación con Rusia, con el gobierno de Obama de remolque. En su discurso del pasado miércoles 10 Obama anunció sus planes para una guerra generacional en el Sudoeste de Asia, la cual nadie cree que se pueda ganar con el enfoque de Obama. No se puede alcanzar el objetivo legítimo de derrotar a las fuerzas de la era de tinieblas que representa el Estado Islámico (EI), sin la plena cooperación de Rusia, China, Irán y de Siria. Bajo la presión del gobierno de Estados Unidos, se espera que Irán sea excluido de la reunión del próximo lunes 22 en París donde se contempla el plan de la estrategia coordinada en contra del Estado Islámico.

No se puede ganar la pelea si se depende de Arabia Saudita, que sigue siendo la principal fuente de financiamiento de las mismas fuerzas que componen al EI y que se suponen son el objetivo de la nueva guerra. El ex senador estadounidense por Florida, Bob Graham, en una extensa entrevista [2] con el diario londinense Independent del domingo 14, se lanzó contra el Presidente Obama por seguir con el mismo encubrimiento que hizo Bush del papel saudita detrás del 11-S, y señaló que los saudíes siguen siendo los principales patrocinadores del Estado Islámico y seguirán jugando ambos lados mientras que Obama esconda la sucia verdad sobre el 11-S.

Incluso en el propio Estados Unidos, como lo ha repetido Lyndon LaRouche con énfasis, no se puede salvar a la región del sudoeste de Estados Unidos, devastada por la sequía, si Estados Unidos no se alinea con China en un programa orientado por la ciencia que es la punta de lanza de toda la revolución de los BRICS. En tanto que Obama siga en su puesto, Estados Unidos estará condenado.

Los próceres establecieron una república constitucional basada en un sistema de controles y equilibrios para impedir la tiranía. Pero al mismo tiempo crearon un sistema presidencial fuerte, y mientras que la presidencia esté en manos de un títere británico como los símiles del Presidente Obama, Susan Rice y Valerie Jarrett, Estados Unidos está condenado.

Las condiciones están propicias para establecer una presidencia viable, en donde el ex Presidente Bill Clinton juega un papel central en la organización de esta. Una verdadera presidencia estadounidense presionaría al Congreso de inmediato para restablecer la ley Glass-Steagall, restablecería las relaciones genuinas con Rusia y China para enfrentar los verdaderos problemas que enfrenta la humanidad. Todas esas cuestiones de vida o muerte son las que están en juego con la cuestión de la salida inmediata de Obama de su puesto. Este es el desafío que enfrenta ahora el pueblo estadounidense. No se le puede restar importancia ni darle la vuelta a esta cuestión si es que Estados Unidos y el mundo han de sobrevivir. El hecho de que Obama es vulnerable es evidente para cualquiera. Como lo ha destacado repetidamente LaRouche en los últimos días, Obama está más débil que nunca, y es el momento oportuno de forzar su salida ya, antes de que se desfonde por completo el sistema en bancarrota o de que los británicos y Obama provoquen una tercera guerra mundial de extinción.