Zepp-LaRouche: ¡Necesitamos una arquitectura de seguridad global incluyente, ya!

22 de septiembre de 2014

22 de septiembre de 2014 — En un artículo que se publicará próximamente en el periódico alemán Neue Solidaritaet y también en la revista Executive Intelligence Review, Helga Zepp-LaRouche, fundadora del Instituto Schiller, hace un llamado por una conferencia mundial de emergencia con un tema único: ¿Cómo diseñar una arquitectura de seguridad global incluyente, que garantice la existencia y la seguridad de todas las naciones del planeta?

Al hacer su propuesta, Zepp-LaRouche hace un contraste marcado entre la visión geopolítica que domina en el sector transatlántico de la OTAN, con la perspectiva que se expresó en la reunión reciente entre el Presidente de China, Xi Jinping, y el primer ministro de India, Narenda Modi.

Estos dos mandatarios dieron a conocer su propósito de utilizar su relación cualitativamente mejorada, para beneficiar no solo a su enorme población, sino a toda la humanidad. Abordaron esto con el espíritu de las naciones del BRICS, que ha adquirido un carácter contagioso desde que este grupo se reunió a mediados de julio de este año, que ha tenido como resultado una explosión de acuerdos económicos y culturales en Eurasia, Iberoamérica y África.

Como lo planteó Lyndon LaRouche en su videoconferencia del 19 de septiembre, [1] China e India se encaminan hacia la realización de "una idea consciente de lo que es la humanidad; en otras palabras, cuál será el significado permanente de la humanidad", incluyendo lo que hará la humanidad en el espacio.

Otro ejemplo impresionante del cambio hacia esta perspectiva es Bolivia.

El Presidente de Bolivia, Evo Morales, quien fuera una vez acólito de la enfermedad británica verde, y su vicepresidente Álvaro García Linera, dieron sendos discursos en dos ciudades [2] el 18 de septiembre, donde destacaron que el futuro de la nación está en su "liberación científica", para reducir su dependencia de la tecnología extranjera en tanto educan a miles de científicos, ingenieros, maestros y demás personal calificado que puedan colaborar en el desarrollo de su nación. (Álvaro García Linera hizo un llamado recientemente a los bolivianos para tomar "el fuego prometeico" por medio del dominio de la tecnología nuclear).

Contrasten esto con la abominación programada por la Asamblea General de las Naciones Unidas para esta semana pasada, una abominación que va a comenzar con una "cumbre climática" dedicada a reducir dramáticamente el poder de la humanidad sobre el planeta, y por ende, reducir la población mundial.

También es de señalar en la perspectiva hacia el paradigma que presentan las naciones del BRICS, el informe que Cristina Fernández de Kirchner, Presidenta de Argentina, dio en Roma luego de haberse reunido con el Papa Francisco.[3]  Fernández declaró que el Papa le transmitió su beneplácito por el voto de la Asamblea General de las Naciones Unidas contra los fondos buitre, y le comunicó que está muy preocupado por la situación económica del mundo, en especial por los jóvenes. Pueden estar seguros de que Fernández llevará esta perspectiva en contra de la "cultura de la muerte" a su próxima intervención en las Naciones Unidas.

Los geopolíticos se niegan a entender. Ellos siguen empujando una confrontación con Rusia, aunque Rusia los ha flanqueado con destreza, haciendo posible un delicado cese al fuego en Ucrania en el que continúa trabajando. Pero la OTAN sigue aumentando sus ejercicios militares, Obama amenaza con una guerra extendida hacia Siria, y el detonante de una Tercera Guerra Mundial está en posición.

Zepp-LaRouche aborda precisamente este problema vigorosamente en la conclusión de su artículo:

"La especie humana solo sobrevivirá si aprendemos la lección de las dos guerras mundiales del siglo 20, y dejamos de pensar en categorías geopolíticas. Tenemos que reemplazar esta perspectiva imperial y oligarca con un nuevo paradigma, que se fundamente en el hecho de que las metas comunes de la humanidad son la prioridad decisiva para todos.

"Este es también el punto de vista que Nicolás de Cusa propuso en el siglo 15, en su Coincidentia Oppositorum: que la coincidencia de los opuestos, [a través de acceder a un nivel superior], es el único modo de alcanzar la concordancia en el macrocosmos".

"Ahora hemos llegado al punto en que nuestra sobrevivencia como especie depende de que alcancemos este nivel de pensamiento".