Dinosaurios británicos y estadounidenses pelean sobre quien va a pagar por el próximo crac

8 de noviembre de 2014

8 de noviembre de 2015 — En el momento en que se cierne un nuevo crac y depresión económica en la vecindad europea del sistema bancario trasatlántico, ha surgido una división entre los reguladores bancarios británicos y estadounidenses sobre quien va a pagar, muy caro, por este crac.

Esto quedó muy claro en una conferencia de reguladores bancarios, analistas y economistas que se llevó a cabo durante todo el día del 5 de noviembre en la Universidad George Washington, de Washington, DC, sobre el tema "¿Hemos terminado con los 'demasiado grandes para quebrar'?". Las autoridades bancarias de Estados Unidos y Gran Bretaña insistieron en los "rescates internos" (el prototipo Chipre, de cobrarse con los depósitos de los ahorristas) para los megabancos insolventes, un procedimiento también conocido como "autoridad de liquidación ordenada" o en Estados Unidos como disposición del "Título II de la Dodd-Frank", cosa que los funcionarios de la Reserva Federal y de la Corporación Federal de Seguros de Depósitos (FDIC) de EU saben que no va a funcionar. Estos últimos, por su parte, se están preparando para someter a los megabancos insolventes a la quiebra bajo el Título I, al estilo Lehman Brothers, pero con base en planes de liquidación, estilo "testamento en vida", preparados con anticipación por cada uno de los gigantes bancarios. Las autoridades bancarias europeas saben que tampoco esto va a funcionar. Ambas autoridades están correctas. Pero lo que sí funcionaría, que es la separación de los bancos 'demasiado grandes para quebrar' con la ley Glass-Steagall, se ha eliminado de la mesa de discusiones de estos funcionarios después de dos años de ataques furiosos provenientes de los mismos bancos más grandes de la City de Londres y Wall Street.

El presidente de la Reserva Federal de Richmond, Jeffrey Lacker y el vicepresidente de la FDIC, Thomas Hoenig, el orador principal, presentaron la visión de los reguladores de EU, que es obvia: el "rescate interno" es un invento monstruoso para un "incumplimiento ordenado" gigantesco de los megabancos combinado con rescates externos para tratar de mantener operando a sus subsidiarias; esto va a extender los riesgos y el pánico potencial por todo el sistema financiero y va a ser completamente inútil ante una situación de pánico bancario generalizado.

Pero en cuanto a la quiebra, no pueden tener más que "esperanza". Con bancos más grandes que los recursos que tiene la FDIC, que se supone tomaría el control de los bancos, increíblemente complejos e interconectados a través de mercados de valores súper apalancados y en muchos casos europeos más grandes que el PNB de sus países de "origen", nunca se ha intentado someter a la quiebra a estos bancos en vez de venderlo a un banco aún más grande y usar enormes rescates con dinero de los contribuyentes.

El exgobernador del Banco de Inglaterra, Paul Tucker, presentó la política de rescate interno de Londres, Bruselas y el Banco de Pagos Internacionales de Basilea. Tucker fue provocado por el moderador del panel Simon Johnson, quien calladamente ha estado apoyando la Glass-Steagall y por la EIR y otras intervenciones del público, soltando una descripción brutal y franca del "rescate interno". Tucker dijo que sus reglamentos "van a finalizarse" este mes en la reunión del G-20 en Brisbane. Se va a exigir que los megabancos aumenten su tasa de "capital ponderado en función del riesgo" de entre 20 y 25%, más del doble de lo que es actualmente. ¿Cómo? Vendiendo bonos de capital de contingencia, también conocidos como "bonos de rescate interno", que están diseñados para que absorban enormes pérdidas cuando los megabancos queden insolventes e incumplan. ¿Vendérselos a quien? Los fondos de pensiones y fondos de seguros. No a otros bancos o a bancos a la sombra dijo Tucker; eso haría que el riesgo en el sistema financiero se extendiera como barril de pólvora. Los pensionados y los poseedores de pólizas de seguros se tienen que convertir en los nuevos propietarios indirectos de las masas de "capital contingente" de los bancos, que ellos van a declarar en incumplimiento en el crac. "En última instancia no son más que familias" dijo.

Anteriormente en su panel, Tucker había dicho: "Si no tiene éxito esta ["liquidación ordenada"], entonces los bancos van a tener que dividirse, eso es seguro".

Pero Tucker respondió después muy agresivamente a las intervenciones de los participantes, y desafió a los interlocutores: "Suenas como que te gustaría que los bancos se dividieran. Bueno, entre los líderes elegidos y no elegidos del G20 no hubo apoyo para esto. Así que estamos haciendo algo distinto. No son más que hogares de familias: ¿quieres que todo el riesgo recaiga sobre las firmas de Wall Street? Si quieren que los bancos se dividan entonces van a tener que lograr esto políticamente".